Lejos
Hay discos que no pueden criticarse o analizarse sin tener en cuenta su historia o la situación particular en la que fueron creados, y “Lejos” es uno de ellos. ¿Por qué? Porque si bien fue publicado en España en el 2002, el anhelo de Grand Prix de editar su segundo trabajo se pudo dar recién cinco años más tarde y con la banda ya disuelta.
Repasemos la historia. El debut del grupo, “Hogar” (2000), dio muestras de una banda con suficiente buen gusto y delicadeza empleada en armonías más que agradables. Al año siguiente y de viaje por España, el cantante y guitarrista Sebastián Rubin dejó dos copias del álbum en una disquería madrileña. Una de esas dos copias fue a parar a manos de uno de los responsables del sello independiente Rock Indiana, quien en vez de aceptar la idea de la banda de publicar allá el disco, redobló la oferta: la edición de un segundo trabajo, con su respectiva gira ibérica.
Y así llegó “Lejos”, un álbum que ya desde su título hace alusión a la distancia en más de un sentido. Mientras en Buenos Aires Grand Prix peleaba por su lugar en el indie, del otro lado del océano el panorama era bien distinto. El disco mostraba una mejora en la fórmula presentada en “Hogar”: si bien la mayoría de las canciones mantenían el mismo estilo que las de su debut, aquí el resultado fue el de un álbum más homogéneo. La marca distintiva de GP estaba presente en sus prolijos arreglos vocales y su facilidad para los estribillos pegadizos y amables, como en la canción que da título al disco, “Nada en este mundo”, “En otro lugar” y “Nada más”, fidedigna versión de “I’m in love” de Myracle Brah. “I know you know”, en cambio, explora el perfil más crudo de la banda, un rock con medido desaliño. A pesar de todo, el paso por España y la imposibilidad de editar “Lejos” en suelo argentino desgastó a Grand Prix, hasta que el proyecto en sí finalmente se disolvió a mediados del 2004.
Tarde pero seguro, tres de los miembros de la última formación de la banda (Rubin, el tecladista Pablo Font y el baterista Agustín Casalía) decidieron hacer justicia y publicar de una vez por todas el disco. Como buenos melómanos que disfrutan de las reediciones, incluyeron en esta versión ’07 dos bonus tracks que sirven como buen ejemplo de la facilidad que tenía Grand Prix para tomar canciones ajenas y llevarlas a otro género sin perder frescura. Así, el hit tecnopop de Erasure “Blue Savannah” se transforma en una frágil balada de instrumentación mínima y voz tremolada. Pero la verdadera gema radica en “You shook me all night long” de AC/DC, que deja de ser un hard rock clásico del quinteto australiano para volverse un alegre folk rock up-tempo digno de lo mejor de Tom Petty.
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Joaquin Vismara
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Publicado el 09-03-2007
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