El fin de la ilusión
Camelar es un trío con claros guiños al rock progresivo de los setenta. Los nueve tracks que forman “El fin de la ilusión” son una virtuosa muestra de rock de guitarras con arreglos elaborados, cambios de tiempo y una calidad sonora superlativa.
Sin embargo, y por suerte, la banda no se queda en el gesto retro y explora zonas musicales enrarecidas que los llevan por senderos saludablemente extraños. Las influencias están ahí: la excelente versión del cover de Luis Alberto Spinetta “Cada luz” (incluido por su autor en “Peluson of milk”) suena como si fuese un tema del primer disco de Invisible, los aires setentosos de la melodía de “Prueba y error” o el tiempo de vals de “Buenos Aires” que remite directamente a los días inaugurales del rock argentino. Pero, Camelar sabe buscar otros caminos: “Me quema” es un instrumental oscuro y hechizante dominado por la poderosa batería de Juan Sanchez y la climática guitarra de Juan Regidor, quien también sobresale con sus solos en “Marfil”. Un verdadero tour de force de casi ocho minutos con idas y venidas y con una pretenciosa variación rítmica. También hay que mencionar “Navidad impaciente” una rara incursión en el funk pop que deriva en un ambiental cuelgue psicodélico.
El segundo disco de Camelar trae una propuesta cargada de musicalidad, no muy común en la escena rockera actual. Tal vez pueda reclamarse al grupo una mayor definición en las melodías de la canciones que, por momentos, se quedan a mitad de camino entre tantos arreglos instrumentales puntillosos. Pero “El fin de la ilusión” no deja de ser un bienvenido conjunto de composiciones bien interpretadas.
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Diego Valente
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Publicado el 10-06-2010
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