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Suelto
Quienes busquen el costado más rockero y lascivo de Gustavo Cordera van a salir decepcionados con su primer disco solista. Tampoco encontrarán aquí, por suerte, los coqueteos con la cumbia que acercaron a la Bersuit a bandas como Los Auténticos Decadentes. Ni rockero, ni oscuro, ni pachanguero. ¿Qué propone entonces “Suelto”? El álbum explora el costado más delicado (y también light, por qué no), acústico, romántico del líder de la Bersuit. Con letras que profundizan en las relaciones amorosas desde un punto de vista más bien optimista, por momentos peligrosamente new age. Es notable como cambió la poética de Cordera desde principios de los noventa a esta parte. En aquellos días, cuando su banda tenía nombre compuesto y Santaolalla aun no había entrado en escena, cantaba cosas como “La soledad en el túnel, estado de coma, ninguna bendición me aleja del borde. A pesar de mi corta estadía en vuestra inmundicia” (“Los elefantitos” de “Asquerosa alegría”, el muy subestimado segundo disco de Bersuit Vergarabat). Ahora, en cambio Cordera prefiere versos como “Abrazarte a tus deseos que refrescan como dos buenos amigos que comparten libertad”.
“Suelto” cuenta con el aporte fundamental de otros dos miembros de la Bersuit: Pepe Céspedes y Oski Righi quienes se encargan de la producción y dirección musical y de buena parte de los instrumentos que suenan en el disco. Una de las primeras impresiones que quedan tras escuchar la placa es que casi la mayoría de sus 11 tracks podrían ser potenciales cortes de difusión. En efecto, los temas demuestran la facilidad que tiene su creador para generar melodías que queden en el inconsciente colectivo de los argentinos. Pocas canciones suenan no radiales, tal vez la climática “Más allá de la oscuridad” (una balada construida sobre teclados) o el tango “No hay monstruos invencibles” (único momento de quiebre con el sonido general del disco, gracias a la orquesta dirigida por Alejandro Terán y a la acertada inclusión de la voz de Yanella Cordera; la hija de Gustavo). El resto es un grupo de melodías suaves y muy accesibles. Entre ellas se destacan “Ansiedad de buscar”; el pegadizo primer corte “Me la juego a morir” con su fugaz romance con la electrónica y la melancólica “Tan cerca, tan cerca”, poseedora de la mejor interpretación vocal de Cordera de los últimos tiempos y también de la frase más impactante de su nuevo repertorio: “prometer hace tan mal como cumplir/ es mejor traicionar que dejarse morir”.
También hay que resaltar esa suerte de bossa feliz, repleta de dulces coros femeninos (una constante del disco) que es “Aprendió volar”. Acaso este track puede pensarse como una buena síntesis de la propuesta de Cordera en el 2009: melodías suaves con un dejo de tristeza, letras cargadas de referencias amorosas con connotaciones siempre positivas (aun en los casos en los que se habla de relaciones que terminan o de conflictos de pareja) y una propuesta musical que se ancla del lado de las canciones acústicas, ideales para ser rasgueadas en un fogón.

