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Everything that happens will happen today
Son notables las diferencias entre el primer álbum entre Eno y Byrne (“My Life In The Bush Of Ghosts", de 1981) y el reciente “Everything that happens will happen today”. El primero, fue un disco experimental, cargado de samplers y sonidos extraños, que requería una lenta asimilación del oyente. Mientras que su nueva colaboración esta compuesta por un puñado de suaves canciones pop, algunas realmente muy bellas, con estructuras bastante convencionales. Parece que la participación de ambos artistas en el álbum estuvo clara desde el principio: Eno se encargó de la música y Byrne de escribir las letras y cantarlas. Tan marcados fueron los roles, que los dos trabajaron por separado conectados vía internet durante la mayor parte de la creación del disco. Sin dudas, la principal carencia de la placa es justamente ese factor sorpresa, esa sensación de incomodidad que volvía fascinantemente peligrosas en 1981 a piezas como “Qu´ran” o “My secret life”. En “Everything that happens will happen today ” en cambio, los teclados del creador de “Before and after science” por momentos de tan plácidos se acercan sospechosamente al new age. Eno prefiere, esta vez, moverse en el terreno que conoce de memoria antes que lanzarse a ciegas por las arenas movedizas de la experimentación. Esto, no obstante, no impide que por momentos estos dos gigantes lleguen muy lejos. Allí esta la irresistible “Strange overtones”, que logra la difícil misión de ser una canción pop alegre, pegadiza y, a la vez, sutil. El tema como su propia letra explica tiene un hermoso “groove pasado de moda” y cuenta, además, con una de las mejores perfomances vocales de toda la carrera de Byrne. Pero el ex Talking Heads también brilla en “I feel my stuff” que, por sus pianos y su atmósfera general con una ayudita de Phil Manzanera en guitarra, parece un track de “Outside” aquella olvidada obra maestra que Eno le produjo a David Bowie a mediados de los noventa. El inconfundible estilo neurótico y desquiciado de Byrne también sobresale en “Poor boy”, tal vez el tema que suena más similar a lo que podría esperarse de estos dos íconos del avant-garde sonoro de finales de los setenta. Luego hay canciones reposadas (algunas más logradas que otras) entre las que sobresalen la etérea “My lighthouse” y el track que titula a la placa con sus guiños al gospel que recuerda a ciertas baladas de U2.
“Everything that happens will happen today” agrupa, entonces, una buena cantidad de canciones agradables pero carentes de grandes riesgos artísticos en las que Byrne parece salir mejor parado que Eno.

