Reviews de Cd
Folklore Buenos Aires Catálogo de Artistas
Este álbum doble surge por la iniciativa del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires de recopilar artistas clásicos y recientes, ligados al folklore, en dicha zona de la Argentina.
Dejando de lado cuestiones políticas, la edición de estos cds con 40 tracks (que forma parte de una incitativa mayor que incluye la difusión de sellos y artistas folklóricos) es bienvenida.
Desde luego, la idea de compilar tantos músicos implica un resultado final heterogéneo, en el que clásicos del género conviven con propuestas renovadoras que incluyen fusiones con el rock, el jazz y la electrónica. Sin embargo, entendiendo al disco como un hecho artístico y no un mero instrumento de difusión, el orden en que están dispuestos los artistas corre el peligro de confundir un poco al oyente. Basta con pensar que a la belleza criolla clásica de “El sueño” (aquella pieza que supo cantar Gardel) interpretada magistralmente por
Nelly Omar le sigue el grupo
Idahue que suena igual que
Árbol. La sensación es que, tal vez, los temas debieron haber sido recopilados en otro orden procurando que los oídos no sufran estos violentos cambios estilísticos. Dejando de lado esto, hay que decir que el cd contiene momentos de gran calidad musical que, sin duda, podrá acercar a muchos artistas poco difundidos a un nuevo público. Hay muchos tracks sobresalientes: la excelencia instrumental de “Chacarera del domingo” de
Eduardo Lagos y
Oscar Alem o de “Campo abierto” de Yupanqui en la guitarra criolla de
Carlos Martínez, los aires jazzeros de “Doña Inés” de
Inés Bayalá o la notable versión de “Sencillito y de alpagartas” a cargo de
Wagner-Tajan dúo. Como se mencionó antes, también hay lugar para fusiones novedosas que ponen en entredicho las fronteras de lo que históricamente se denominó folklore. Ahí están
Doña María y su híbrido entre sonidos autóctonos y música electrónica (con momentos casi jungle en “Ya me voy”), el jazz nocturno de “Zambeando” de
La Murgandita y la guitarra eléctrica casi metalera de
La tranquera en “Grito de chacarera”.
El catálogo es una buena excusa para acercarse a una música que, con el nuevo milenio, parece haber vuelto a tomar la energía que alguna vez tuvo.