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D-sides
Ya desde antes de la ¿separación? de Blur, su vocalista y líder Damon Albarn demostró tener un espíritu inquieto. Bandas de sonido primero, proyectos con músicos de Mali después y finalmente, la consagración mediática: Gorillaz. Lo que al principio parecía un chiste orientado al público sub-12 por el uso de dibujos animados y una música poco elaborada, terminó por consolidarse con “Demon days”, su segundo disco. Ahí, Albarn y los suyos demostraron la seriedad de su propuesta bailable compartiendo colaboraciones con Ike Turner, Dennis Hopper y Shaun Ryder, de Happy Mondays.
“D-sides” oficia entonces como una compilación ambiciosa. Sus dos discos comprenden tanto los lados b de los singles de su último trabajo, acompañados de remixes a cargo de DFA, Hot Chip, Soulwax y Junior Sánchez. Al no sentir la obligación de enmarcar en un mismo concepto y clima a las canciones, era de esperarse que la oferta de “D-sides” fuera variada. El Albarn más lúdico y juguetón asoma en “People” y “Rock it”. La primera tiene varios en puntos en común con “Dare” de “Demon days”, mientras que la segunda encuentra al cantante balbuceando constantemente con tanta seguridad que logra convencer. Luego, fuerza su voz para “We are happy landfill”, envuelta en guitarras oxidadas y sonidos que juegan a ser lo que no son. Pero “D-sides” también tiene sus momentos oscuros (la repetición hipnótica de “Honkongaton”) y de frágil sutileza, como en “Stop the dams” y “Hong Kong”, donde Damon esboza súplicas a Dios apoyándose en instrumentos orientales y arreglos de cuerdas que aportan dramatismo.
El segundo disco, el de los remixes, cierra casi tan coherentemente como el primero. Si bien. Si bien “Dare” y “Kids with guns” se repiten dos veces cada una, los encargados de remezclar exponen hasta dónde pueden llegar esas canciones, copando nuevo terreno con facilidad. Si bien no todos los tracks se mantienen a la altura de lo hecho por DFA, logra acompañar sin presión a los lados b.

