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Further complications
A lo largo de estos años, no cruzamos muchas veces
con Jarvis en nuestras vidas y descubrimos varios de sus maravillosos trucos para retener nuestra atención.
Sin embargo, ahora comprendemos que el mago no había mostrado aún todas sus habilidades: casi no conocíamos al Jarvis rockero. Parece que tuvo que venir Steve Albini (ese viejo especialista en metalizar al rock y endurecer el pop) para que Mr. Cocker revele una nueva cara en la que, digámoslo, no se lo oye muy cómodo. Ése es, tal vez, el mayor problema de un disco claramente irregular.
Luego de los olvidables 3:16 minutos de la canción que le da título, Further complications realmente comienza con “Angela” que funciona también como el primer corte. Un track simple, pegadizo y poderoso que da el paso a lo que vendrá: Jarvis jugando a ser Jack White, gritando entre guitarras distorsionadas y baterías asesinas. Todo el sutil encanto de su manera de cantar queda sepultado por el sonido demoledor de tracks como “Cauccasian Blues”, “Fuckingsong” o ese frustrado intento de glam rock (con saxo y todo) llamado “Homewrecker” donde las cosas realmente tocan fondo. Por suerte, en la placa también existen canciones que nos hacen pensar que hay retorno, en las que Jarvis baja tres cambios y se pone a susurrar con esa voz delicada, perversa, fina y arrastrada que solo él sabe hacer. En este sentido, “Hold Still” no es de sus más logradas composiciones, pero es algo. Sin embargo, lo platos fuertes son la seguidilla conformada por “Leftlovers” con su estribillo pegadizo y directo (“Quiero ser tu amante”) y, muy especialmente, “I never said I was deep”, la gran balada de “Further Complications” en la que Jarvis realmente esta a la altura de su pasado. Una melodía sutil, una voz cantándote al oído (con alguna reminiscencias del mejor Lou Reed de los setenta) y esa letra entre confesional e irónica (“Nunca dije que fuese profundo pero soy profundamente superficial”). La cuasi instrumental “Pilchard” y los seis minutos de “Slush” son los momentos de experimentación de la placa con el ex Pulp jugando a ser Sonic Youth en “Washing Machine”. Sin embargo, el antiguo ilusionista guardó un último tesoro para el final. Cuando ya casi no quedan expectativas aparece “You’ re in my eyes (discosong)” una belleza completamente descolgada del resto del disco. Tal vez la mejor canción de Jarvis como solista: nocturna, sensual, bailable, levemente desesperada. Cocker explicándole a su chica que no quiere volver a perderla en un ambiente que recuerda al de “My legendary girlfriend” aquel temazo escondido entre los tesoros más o menos secretos de Pulp.
Luego de escuchar “Further Complications” queda la sensación de que apenas un puñado de buenas canciones le bastan a este artista inmenso para no caer en un callejón sin salida. ¿Tendremos que conformarnos con eso?

