Irrompibles
Un monstruo de muchas cabezas. O, parafraseando a la banda, cualquiera puede componer. Los Decadentes tienen 12 integrantes y casi todos ellos escriben canciones con un estilo bien diferente de acercarse a la música. De allí que, detrás de una no muy lograda idea de álbum conceptual con referencias a la película “Los Irrompibles” -especie de western argentino de los 70- en realidad el disco es un conjunto de canciones bastante dispares entre sí. Así se explica la aparición de tracks tan heterogéneos como “La fórmula” (firmada por Diego Demarco, uno de los guitarristas del grupo, puro pop de guitarras filosas con sabor a hit) “DF” de Martin Lorenzo (un ska pegadizo y ochentoso), “Cultura disco” (con Emanuel Horvilleur, que remite directamente a los días en que Travolta reinaba en la pista de baile) o “Vos y el viento” (un reggae suave y veraniego del percusionista Gastón Bernadou).
Desde luego, también los aires de carnaval carioca que tanto éxito le dieron a los decadentes están aquí. Tracks como “Los machos” (el primer corte demasiado parecido a otros hits de la banda), “AOE”, “Jopito” (con La Mona Gimenez) o “La paloma y el gavilán” son una invitación al baile.
Sin embargo, como agazapados detrás del papel picado y las matracas aparecen dos canciones que muestran un costado bastante más profundo que Tucho y los suyos solo a veces se animan a explorar. Son, lamentablemente, las únicas dos canciones que Jorge Serrano aportó para “Irrompibles”. Acaso porque puso su interesante pluma al servicio de su primer disco solista “Alamut” el año pasado, donde registró bellezas intimas y sutiles como “Abismo” o “Tímido”. Ahora, solo compuso dos tracks pero sobran para marcar distancia con el resto de los temas del disco. El guitarrista de los Decadentes se despacha con la melancólica balada “La ciudad de infinitas avenidas” con un sonido de guitarras que podría asociarse a Coldplay. Pero la gran sorpresa es “Siempre igual” (con Adrian Dargelos en coros) una melodía casi depresiva, con Serrano cantando con la voz anestesiada (“tenemos plena conciencia de nuestra impermanencia, sabemos del final pero no nos entregamos” dice uno de los versos más logrados), esta pieza tecno pop sobre las reiteraciones y monotonías de la vida humana. Música y letra al servicio de un concepto con resultado realmente notable.
“Irrompibles” puede verse, entonces, como el resultado de la diversidad de temperamentos que forman Los Auténticos Decadentes.
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