Estás en Reviews de Cd > Un Mañana
Un Mañana
Desde que se editó el primer álbum de Almendra en los albores del rock argentino, Luis Alberto Spinetta dio forma a muchas de las canciones más bellas que se hayan hecho por estas tierras. Con su particular poética, su personal manera de cantar y su notable capacidad para crear melodías memorables y composiciones de una complejidad a la que pocos rockeros se acercan; Spinetta creó un estilo único. De hecho, es imposible pensar el rock en Argentina sin analizar la figura de este artista nacido en Bajo Belgrano. Ahora bien, ¿Cómo hace un músico para seguir encontrando inspiración con una trayectoria tan vasta y repleta de puntos altos tras de sí? En “Un Mañana”, Spinetta parece haber apostado a seguir escribiendo grandes canciones (y en el disco hay varias de ellas) más que a reinventar su sonido, como lo hizo por ejemplo con “Privé” a mediados de los ochenta. La mayoría de las críticas periodísticas del álbum remarcan los puntos de contacto entre las canciones de “Un mañana” y diferentes momentos de la carrera de Spinetta. Sin embargo, ¿No resulta una obviedad que se encuentren ecos su propio pasado en las nuevas obras de un artista tan prolífico? Lo interesante no es, entonces, buscar con ánimo detectivesco las huellas de “Los niños que escriben en el cielo”, “Peluson of milk” o el doble de Los Socios del Desierto (que sin dudas las hay) en el disco, sino concentrarse en la majestuosa belleza de gemas como “Hiedra al sol” o “Tu vuelo al fin”. La primera es una muestra de frágil melancolía acústica (“Oh mi amor dime cuando queme el sol con mis manos haré brisa”) mientras que “ Tu vuelo al fin” funde momentos de sutileza con el costado más rockero del flaco que alcanza su cenit en un estribillo memorable. Por su parte, “Mi elemento” -el tema de difusión- se revela como uno de los tracks de más fácil digestión, con una melodía dulce y pegadiza que deja la sensación de tener destino de clásico. “Hombre de luz” es un caso aparte. La letra de la canción pertenece a Luis Santiago Spinetta, el padre de Luis Alberto y posee una obscuridad y una atmósfera claustrofóbica que atrapan inmediatamente al oyente generando un interesante contraste con otros tracks de “Un mañana”. El tema, en menos de tres minutos de duración, esconde tras de sí una impronta futurista que hace pensar en cómo un músico de 60 años puede sonar más vanguardista que miles de jóvenes de 20 que pululan por la Argentina apostando a las fórmulas sonoras que ya dieron resultado cuando Spinetta tenía la edad de ellos. Pero el disco posee más momentos altos entre los que caben destacarse títulos como “No quiere decir” dominada por los teclados de Claudio Cardone, la compleja suite “Canción de amor para Olga” orquestada en tres partes o “Preso ventanilla” un extraño relato construido sobre sintetizadores ochentosos que solo puede definirse como spinetteano.
La elevada musicalidad del álbum se afianza gracias al aporte del trío que acompaña al flaco: Cardone, Nicotra y Verdinelli más la participación de los guitarristas Nicolás Ibarburu, Sartén Asaresi, y Baltasar Comotto en solos. Todos ayudan a consolidar el sonido de un disco del que deberíamos sentirnos felices de ser contemporáneos.

