Cómo Estuvo
Dolores O’Riordan en el Teatro Gran Rex
La vocalista de The Cranberries se dio el tardío gusto de visitar Buenos Aires, y 3.500 personas dijeron presente.
Ningún pronóstico hubiera dicho que a cinco años de la separación de The Cranberries, y presentando un disco que fue recibido tibiamente, Dolores O’Riordan agotarías las localidades para su show del martes 21 en el Gran Rex. Sin embargo, así fue: durante hora y media, la cantante irlandesa tuvo a la audiencia vigente de cada movimiento suyo, de cada pirueta vocal.
Al ser su primera visita al país, O’Riordan basó la lista del recital en canciones de su anterior banda, más precisamente trece de un total de veinte, una movida astuta que le garantizó tener al público en su bolsillo desde los primeros compases de “Zombie”, que dio el puntapié inicial. Todo con el sólido apoyo de una banda ajustadísima, sobre todo por el marcial baterista Graham Hopkins, que de tanta estridencia con la que golpeaba los parches rompió palillos en reiteradas ocasiones y partió el parche de su redoblante a poco de haber comenzado a tocar.
La excusa de esta gira es la presentación de “Are you listening?”, el esperado debut solista de Dolores tras más de diez años de estar al frente de The Cranberries. Sus fans, quizás no queriendo quedar en falta, corearon cada una de estas nuevas canciones que tratan la vida de una mujer madura: el nacimiento de una hija (“Ordinary day”), la muerte de su suegro (el tambaleante intento gótico de “Black widow”) o la vida en pareja (“Stay with me”), además de intentar reconectar con sus raíces célticas en “Human spirit”, donde la melodía principal la trazó ella misma tocando un flautín. Sin acusar recibo del paso de los años, O’Riordan todavía se permite recrear inflexiones vocales con una destreza envidiable, tal vez su marca más distintiva.
A pesar de la buena aceptación que tuvieron las canciones de “Are you listening?”, todos los allí presentes querían temas de Cranberries, y vaya si los hubo. “Pretty”, “Animal instict”, "I can't be with you” y “When you’re gone” dejaron satisfechos mientras que “Salvation”, “Ode to my family”, “Linger” y “Free to decide” salieron disparadas derecho al público ávido de los hits del grupo. Totalmente embelezados, los de la primera fila se agolpaban para tocar su mano, besarla y hacerle ofrendas más propicias para un show de pop adolescente: cartas, ramos de rosas y animales de peluche disparaban desde las butacas al escenario.
Antes de cerrar los bises, Dolores confió a su público “¡Tengo que volver el año próximo!”, dejando en claro que no esperaba tal respuesta, que llegó a expresarse hasta en banderas irlandesas y alguna que otra remera de Guinness, la cerveza predilecta de los habitantes de la tierra de los duendes, la mitología céltica y los tréboles de cuatro hojas…


