Cómo Estuvo
Zizek en Niceto
Zizek hizo su mejor y más auténtica apuesta en lo que va del año: invitó a Damas Gratis para que se sumen a los festejos de su primer aniversario. VZ estuvo ahí y lo cuenta con lujo de detalles. ¡Con las palmas arriba!

Muchos prejuicios y cierta desconfianza fueron desechados al instante. ¿Qué es lo políticamente correcto? ¿Limitarse a la realidad y no ir más allá? Muchas dudas y resquemores corrieron con disimulo ¿Placer culposo? ¿Acceder a lo indebido? La gente de Zizek hizo su mejor y más riesgosa jugada desde que existe hace un poquito más de un año: invitó a su fiesta a Damas Gratis.
¡¿Cómo?! ¿Damas Gratis en Niceto? ¿¿Es un chiste?? Y así fue como recibieron la noticia algunos: con una mezcla de estupor, alegría y desencanto. Un mix de sensaciones. Escépticos, juerguistas, entusiastas de la Cumbia, curiosos cayeron en la cuenta de que sí; efectivamente eso realmente iba a suceder. Y sucedió nomás, como quién no (o sí) quiere la cosa. Y la cosa enseguida se acomodó solita…
Como aperitivo que precedió al show principal, el combo femenino de cumbia-rocker-pop, Kumbia Queers se encargó de sacudir un poco las neuronas cumbiancheras y alimentar la ansiedad previa con varios clásicos del rock y del pop en plan cumbia y latino. Si bien la propuesta suena bastante original (un grupo de chicas, de diferentes corrientes y orígenes, formadas por el punk), la idea, por sí misma, no se sostiene demasiado. ¿Alguien mencionó a Señor Coconut? ¿Ah, no? ¿Y Nouvelle Vague? (en otro plan de versiones). Bueno, no importa. Solo era para que se dieran una idea. De todas maneras, les quedaron bien las versiones de “Iron Man” de Black Sabbath (traducida como “Chica de Hierro”), “These boots are made for walking”, de Nancy Sinatra y la adulterada y bizarra adaptación de “La Isla Bonita” de Madonna, cambiada a “La Isla con Chicas”.
Ya siendo la 1am, y adentrándonos en los albores del Día de la Música (22/11), era momento para entregarnos al baile narcótico y desenfrenado de Damas Gratis. Pablo Lescano acarrea sobre su hombre el clásico teclado de “tonalidad jamaiquina” y con un diseño de aerografía de una dama entre sus teclas. A ésta altura ya parece una extremidad más de su fisonomía. Su rostro porta una sonrisa perenne, picarona. Esa que a pesar del tiempo, de los kilos y de los vaivenes de la vida misma, permanece intacta. Es secundado por su fiel hermana, Romina, más una pandilla de músicos que atiborra el escenario. Más tarde serían de la partida artistas invitados de lujo como Hugo Lobo de Dancing Mood y un habitué de los convites de Lescano, Fidel Nadal. Con sistema de sonido propio y algunas que otras manías más, Damas Gratis inició su show y cimentó una anécdota extraordinaria dentro de la fauna under. Ya no es curioso ver circular por la calle autos importados con cumbia villera reventando sus carísimos speakers. O gente de barrios “bien” cantando y arengando al son de cumbias varias cuando se les presenta oportunidad. Entonces, ¿dónde radica lo raro de esto? ¿Dónde se presenta ésta dicotomía? Si hace no menos de un mes, el festival de música más convocante de Latinoamérica (Creamfields), tomaba como base de operaciones el humilde barrio de Lugano, ante la atónita mirada de sus vecinos, ¿Por qué esto no puede suceder a la inversa? ¿Acaso los ghettos no se pueden fusionar? Es igual, pero diferente.
Pablo Lescano conoce muy bien el paño. Debe tener al menos un millar de shows encima. Varios de ellos por fin de semana. Entonces, la performance que armó aquella noche para Zizek, corría con una suerte de sesión maratónica. Está claro, los sets largos no son moneda corriente dentro de los circuitos bailanteros. Así mismo, pudimos justipreciar un show hecho y derecho de Damas Gratis, con todos sus condimentos, sus hits y su notable manejo para con la muchedumbre.
En aproximadamente cincuenta minutos, Lescano y cía. fueron protagonistas de la exaltación máxima que se haya visto desde que conocemos Zizek. “Los Dueños del Pabellón”; “La Chica Pura”; “Quiero Vitamina”; “Alza las Manos”; “Menea Para mí” (en éstas dos últimas se confirmó los trascendental que es Pablo para con la gente y el buen feedback que recibió él mismo), y el Mega Hit que todos alguna vez hemos cantado, ya sea en un casamiento, cumpleaños de 15, bar mitzvah, vacaciones en Gesell con amigos/as o detonados por la ingesta de sustancias varias (lo dejamos a su criterio): “Se te ve la tanga”.
Hablamos de prejuicios al inicio de ésta reseña, sobre qué era lo políticamente correcto y lo que no. Pues bien, éste muchacho oriundo de San Fernando e hincha fanático de Boca se encargó de esclarecerlo: “Che, la verdad es que antes de salir estábamos re cagados. Pero la verdad es que nos recibieron muy bien. Muchas gracias”. Unas palabras honestas y sentidas; “sin cassette”, como se dice en ciertas ocasiones. Dedicadas a todos los detractores, los escépticos y desconfiados. Para todos ellos habría que decirles que Damas Gratis fue una fiesta. Y la fiesta fue de y para todos. Felices Fiestas.