Andrés Calamaro
Andrés Calamaro se presentó en el Club Ciudad de Buenos Aires, en el marco de una noche ideal frente a 30.000 personas que asistieron a la enorme velada.
La sana costumbre del Cantante
La excusa era, aparentemente, la presentación de su última publicación discográfica llamada “Obras incompletas”, sin embargo el show contuvo en su esencia, el interesante enfoque retrospectivo de quien sabe revisar su obra con una mirada crítica y reconstructora, esa misma mirada que con brillante lucidez no permite escapar los más mínimos detalles, incluso hasta los que exceden a la música y se detienen en la realidad política y social del país. Un punto al que no todos los grandes artistas atienden.
La banda sonó compacta y lo acompañó sólidamente en cada una de las vueltas que se dieron por el gran repertorio calamaresco. Compuesta por Julián Kanievsky, Geni Avelló y Diego García (guitarras), Tito Dávila (teclados), Candy Caramelo (bajo), El Niño Bruno (batería), Cóndor Sbarbati y Dani Suárez (coros) . Además de algunos eventuales invitados de lujo que fueron desfilando por el escenario del Club Ciudad haciendo del concierto una verdadera celebración de la canción.
Hubo viejas perlas tales como “Por mirarte” o una exquisita y extraña versión de “Mil Horas” que tal vez haya conseguido fomentar a la feliz nostalgia de aquellos lejanos 80´s. Quizás los puntos más atractivos del concierto se dieron de la mano de los invitados que contribuyeron a la gloria de la cálida noche del sábado. En principio la inesperada visita de Adrián Dárgelos para ponerle voz a “Los Aviones” y hacer de esa increíble canción que casi podría definirse como un manifiesto a la soledad, sin dejar de ser una canción de amor, una versión que resultó sugerente por la versátil capacidad de ambos en fusionar las líneas vocales con gran prolijidad.
También estuvo Vicentico como invitado en “Tuyo siempre”, inspirada en “el sonido de Damas Gratis” según el propio Andrés, afirmación que resultó insólita para más de uno, alimentando el fervor del baile y la alegría entre cada uno de los presentes en el estadio.
Otra de las grandes sorpresas fue la presencia de Fito Páez, quien sentado a su piano acompañó a Andrés con una delicada y emotiva versión de “Crímenes perfectos” para luego reaparecer en el momento de los bises, a puro rock and roll en “Canal 69” y despedir la noche con “Paloma”, que estuvo cerca de ser lo mejor del concierto, tanto por la fuerza con que la banda acompañó al cantante como por la estupenda reacción de un público que se quedó sin voz por corear con Andrés.
“Si no tengo historia, ni tengo tradición / será que no tengo memoria, pues ni mucho corazón”. Dice Andrés en una de las canciones que componen su Palacio de las Flores, y eso lo lleva adentro como un verdadero cantante, que transita orgulloso su camino y lleva como herramienta noble la pura palabra y la voz cada vez más clara. “Una linda noche para pedir pena de muerte a los criminales de la ESMA.”. Esa es la voz del cantante que se se hace oír y respetar, que con su sana costumbre siempre nos brinda lo mejor de su arte, la canción de siempre, que es la canción de todos los que quieran oír.
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Hernán D. Ruiz
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