Biohazard
Biohazard podría rebautizar a su gira “The Never Ending Tour” y no seguir con la fantochada de los festejos de sus 20 años de trayectoria. O mejor aún, ¡que toquen directamente todos los años aquí y todos contentos!
Representando. La vieja escuela del hardcore anda sacudiéndose las cenizas de encima y viene afinando la puntería como en sus primeros años. Biohazard, los que supieron cargarse a la escena hardcore metal de la Costa Este estadounidense a comienzos de los ’90, anda ostentando por el mundo entero sus dos décadas de trayectoria, junto a la formación inicial, la insuperable, la antológica: Evan Seinfeld, Billy Graziadei, Danny Schuler y Bobby Hambel. Lo cual no es un detalle menor, ya que muchos de los “reformados” grupos afines apenas pueden ostentar un cantante, o a lo sumo un guitarrista que pudo dar cuenta (y sobrevivir) a los primeros y revoltosos años de formación.
Como para dejar en claro que no se andan con nimiedades, abren el fuego con “Shades of Grey” y “What Make us Tick”, dos fenomenales bombas introductorias. El sonido es estrepitoso, tarda en acomodarse, y cuando lo logra... parece ser la banda de sonido del Apocalipsis. El ahora flaco y marcado Evan capitanea la Nave del Exterminio con oficio y carisma, otorgando loas a un numeroso grupo de furibundos headbangers. Él dictamina el mosh pit, “like the old school”, señala. “Wrong Side of the Tracks” pone a El Teatro de Flores patas para arriba y a la muchachada mosheando como si estuviesen nuevamente en el año 1992, cuando pisaron por primera vez suelo argentino. “Chambers Spins Three”, “Black and White Red all Over”, “Tales from the Hard Side”, “Urban Discipline” y “Punishment” no hacen más que corroborar que los años y la experiencia pasaron junto a ellos, y no por encima de ellos. Las chicanas del platinado Billy para con los vecinos de Rosario: “allá me dijeron que ustedes apestan, y que son todos maricones... ¿acaso se van a quedar callados?” y las salutaciones patrias de Bobby al grito de “¡VIVA LA PATRIA, CARAJO!”, son claras muestras de que los Biohazard son la banda ¿thrashcore rap? Más argenta que pueda visitarnos jamás.
Los onomásticos continuarían su derrotero y se instalarían en la Costa Oeste: mención y tributo a Suicidal Tendencies y el momento “rapper” al interpretar “I Ain’t Goin’ Out Like That” de Cypress Hill, en donde un séquito de muchachitas impulsadas por el propio Evan, ya en cuero e hiper arengadador, inundarían el escenario en un momento de lo más hedonista y rockstar. Revitalizados, briosos y contundentes. Tal es lo que se espera y se esperó siempre de ellos. ¿Por veinte años más? Qué más da. No hace falta aguardar tanto cuando lo viejo siempre suena a nuevo.
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Agustín Domecq
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