Cómo Estuvo
Pearl Jam
Lo hicieron de nuevo. Volvieron a emocionar. Festejando sus 20 años de carrera, los Pearl Jam pisaron suelo argentino para regalarnos otra vez lo que vivimos aquellas dos noches de Ferro en el 2005. En un show extenso de casi 3 horas de duración, Eddie Vedder y los suyos demostraron el por qué se los considera una de las mejores bandas en vivo.
Con
un estadio repleto y un escenario austero (al terminar el show uno se da cuenta
que no necesitan ni de grandes pantallas ni de efectos especiales ni
pirotecnia, que con su música alcanza)
los Pearl Jam abrieron el set con aquel tema que cerraba su primer y
mejor disco de 1991 Ten,
“Release”.
El
primero en aparecer fue el baterista Matt
Cameron para empezar a marcar el pulso de lo que fue un torbellino de
música y emociones.
“Go”
del álbum VS. fue el elegido para
continuar camino a la explosión que desató “Corduroy” (infaltable en cada uno
de sus shows), con los guitarristas Mike
McCready y Stone Gossard
encendidos a su máxima potencia.

“Hail,
hail” y “Given to fly” continuaron con esta primer parte que comenzó a delinear
lo que sería un set list perfecto, representando en orden los cinco primero
discos de la banda, antes de dar el salto hacia el presente con “The fixer” y
“Amongst the waves” de su más reciente disco
Para
apaciguar un poco las aguas “Immortality” siguió con esa tensa calma hasta que
el golpe inesperado de “Evenflow” devolvió esos movimientos saltarines de la
gente. Los “ole, ole…” no paraban de
sonar ante el agradecimiento de Eddie
Vedder brindando con su ya clásica botella de vino tinto.
El
sonido inconfundible del bajo de Jeff
Ament llegó con la única canción del disco Rio Act, “You are”, y la
acústica de Stone Gossard para
“Elderly woman venid the counter in a small town” caló hondo en las 35 mil
almas que corearon cada acorde con sus voces quebradas.
Las
punkies “Lukin” y “Unthough known” tuvieron la intensidad necesaria para pasar
a la locura general que causó “Do the evolution”. Saltos, gritos, abrazos y
agradecimientos se fueron sucediendo para pasar a los últimos temas de esta
primera parte con dos temas del hasta ese momento poco interpretado Ten: “Porch” (con un guiño especial
hacia la gente ya que fue incluida en el Live
on Ten Legs que incluye su registro en aquel Ferro del 2005) y “Jeremy”
fueron las elegidas para dejar al público ahí arriba cantando el famoso
“oh,oh,oh…” . Primer parte de una noche
única.
En
total el show fue dividido en tres. Pero cada uno de los mini sets formaron un
todo único e irrepetible. Para la segunda parte Vedder se calzó la guitarra
acústica acompañando al tecladista Boom Gaspar, para brindar una cálida versión
de “Just Breathe”.
“Garden”
nos llevó nuevamente a Ten y a esos
años noventa donde desde la pequeña ciudad de Seattle un nuevo sonido como el
grunge, estaba haciendo ruido en el mundo de la música.
Tampoco
faltaron los covers. El primero fue “Last kiss” un tema original de Wayne Cochran, para luego darle un
momento emotivo a la noche, con un Vedder
melancólico recordando aquella primera vez que pisó suelo argentino acompañando
a sus amigos de Los Ramones y
demostrando cuánto se los extraña, antes de interpretar la clásica “I believe
in miracles” ayudado por las miles de voces que le rindieron tributo esta noche.
“State
of love and trust” y la poderosa “Blood” le dieron el cierre ideal a esta parte
del show que ya llegaba a las dos horas de duración y prometía más.
Los
fanáticos seguían saltando esperando la nueva aparición de la banda y “Smile”
fue la encargada de abrir la última hora de show. Para que luego miles de
gargantas cantaran el emotivo cover de Pink
Floyd “Mother” (que tocaron recientemente durante el relanzamiento de las
obras remasterizadas de la banda de Roger
Waters).
“Better
man” fue cantada eufóricamente por el público junto a otro par de temas de Ten (8 de 11 tocaron en total) como la
energética “Why go” y el himno “Alive”, mientras Vedder se agarraba la cabeza y no podía creer lo que estaba viviendo.
Si bien no hubo lágrimas como aquella vez en Ferro, la emoción que sentía cada
miembro de la banda se podía sentir al mirarles sus caras y su entrega total
hacia el público.
Las
luces del estadio comenzaron inexplicablemente a encenderse como para dar final
al show, pero los Pearl Jam no tenían
eso en mente y el cover de Neil Young “Rockin
in the free World” y el cierre perfecto de “Yellow ledbetter” fueron el claro
ejemplo de las ganas que tenían de seguir tocando y que ese momento no
terminara nunca.
Agotados
y satisfechos, tanto la banda como el público, se agradecieron mutuamente ante
tanta entrega. 20 años de aquel primer disco que marcó a toda una generación,
que se hizo presente en el Estadio Único de La Plata para volver a vivir aquellos ‘90s llenos de
rebeldía y pasión por la buena música. Alta vida al grunge.