Cómo Estuvo
Down
Como un tiro libre de Maradona en el ’86. Así de severo es como pega un show de Down. Phil Anselmo trajo a los suyos por primera vez a nuestro país y dejó más mandíbulas flojas que en una contienda de dos pesos pesados. Quien pega primero...

Para
entender de qué va esta reseña, es necesario aclarar un par de cuestiones. Inicialmente,
ya queda ridículo hablar sobre el 11.11.11 cuando ustedes, se supone, están
leyendo éstas líneas. No pasó absolutamente nada. Todas esas paparruchadas
apocalípticas quedaron reducidas a elucubraciones bizarras, paganas y absurdas.
Seguimos vivos, ¿OK? (sólo por ahora). Luego, paradójicamente y no, la idea de
que Black Sabbath son los putos inventores
y forjadores de los riffs más maléficos, densos y lenitivos que a posteriori dieron
en denominar Heavy Metal, no es algo que se haya oído por primera vez. Entonces,
¿qué demonios tienen que ver una cosa y la otra? Down, la banda que capitanea Phil
Anselmo, se presentó el 11.11.11 el El Teatro de Flores. Ahora todo
comienza a tener sentido...
La
pesada herencia de Pantera no fue un
lastre revelador para el que supo ser el cantante de una de las bandas más
notables del metal en la década del ’90. Si bien Anselmo hacía años que no
pisaba suelo porteño, su considerado proyecto paralelo siempre se mantuvo
latente. Con casi veinte años surcando las turbulentas aguas del rubro, Down
hoy personifica al gen de Sabbath con un twist
más norteamericano, afincado en las raíces de un páramo sureño o una carretera
perdida (¿la 666, quizás?). “Lysergik Funeral Procession”, comienza a tronar
callando todos los bufidos que los asistentes despedían al aire, quizá buscando
algo de aguante o mayor perspectiva. El cráneo desprovisto de pelo de Anselmo
devuelve aquella tenaz imagen que supo guardar en sus años más fértiles. Peeper Keenan (Corrosion of Conformity), pone
todo lo que hay poner y comanda la
Nave del Apocalipsis con rumbo despiadado. “Panteeeera,
Panteeeera”, brama el público que colmó el Teatro de Flores y que agotó
localidades con anticipación. “Esto es lo que somos hoy; esto es Down”, se
encargó de determinar su fornido frontman (muchachos, se trata de Phil Anselmo,
unos de los más MOTHERFUCKERS en la historia del Heavy Metal, ¿realmente
piensan desafiarlo?). En los subsiguientes temas, mientras él se golpea su
pecho con el micrófono y maneja a la muchedumbre enardecida como ninguno, Down, en catorce movimientos
impetuosos, ofreció –y confirma- todo lo que una banda de su género ennoblece: intensidad,
violencia, filiación con Satán y riffs que estén a la altura de su áspero
cantante. Desde el Apocalipsis, aún se siguen escuchando las risas.

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