Cómo Estuvo
Atari Teenage Riot en Niceto
Luego de postergar su show por problemas de salud de algunos de sus integrantes, Atari Teenage Riot cumplió con lo prometido y se cargó a todo Niceto en una álgida noche. VUENOZ sobrevivió para contarlo.

El clima se percibe tenso. Manifestaciones, cacerolazos (chic o pudientes), protestas, catarsis, ¿anarquía? La gente necesita expresarse, declararse en contra de lo que no está bien. Exteriorizar, revelarse contra lo impuesto o establecido. Puede que suene utópico o hasta irrisorio, pero en una gélida noche de día jueves, Niceto Club albergó una rebelión de dientes apretados que necesitaban respuestas, y parecieron encontrarlas. ¿Una válvula de escape quizá, un cable a tierra, una descarga sonora? Se sabe, la música es la respuesta a todo (o casi), y en ella subsiste el refugio para todo aquel que la necesite. Veinte años después, los auto-proclamados soberanos del Hardcore Digital demostraron el porqué de su validez. Atari Teenage Riot derrumbó el tiempo que los demoró veinte años, el mismo Alec Empire luego se lamentó por aquello, y tornó al antro de Palermo en una picana masiva de electroshocks directos a las neuronas y tímpanos que toleraron estoicamente la radical propuesta del combo multirracial. Justamente, si de propuesta se trata, el viejo Alex carga una vieja y pesada cruz en sus espaldas, siendo él el único miembro original y advirtiendo que aquella idea ya no luce tan substancial como otrora. La premisa sigue siendo la misma y el mensaje también: NUNCA DEJEN DE PELEAR.
Y bien, ATR dio pelea. Vaya contienda: “Activate!” inició el combate tras una intro a puro bombo en negra y de telón cerrado, como para ir entibiando el pecho y los corazones. El sonido es prácticamente nocivo, entra por los oídos y socava en lo más recóndito de la tolerancia físico mental. Parecen tres ninjas desquiciados, suministrando golpes y patadas al aire. Pero donde más duro pegan es en los beats: hiper gordos, anabólicos, demenciales; The Prodigy parece un juego de niños en comparación. “Too Dead For Me” vigoriza aquellos inflamables años ’90 junto con “Delete Yourself”, “Atari Teenage Riot” e “Into the Death”. Los cuerpos se retuercen, navegan por encima de otros. El trance ya está pergeñado.

Sesenta minutos acelerados y urgentes ya transcurrieron. El moreno de CX Kidtronik en “Speed”, vaya coincidencia, baja al público y comparte la euforia. Sube al escenario, se balancea no una, sino dos veces, colgado del telón y derriba un amplificador. ¿Fin? ¿Le quedan más rounds a esta contundente paliza? Pues sí, algunos más. “No Remorse”, “Collapse of History” y la demandada “Revolution Action” remataron a los concurrentes sin piedad alguna. Atari Teenage Riot fue severo, y el que pega primero, pega dos veces. Otra batalla bien ganada.
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