Calamaro en el Pepsi Music
Un cierre de lujo para el Pepsi Music 2010 de la mano del cantante.
Un Calamaro en las rocas, por favor. Y si. Convengamos que presenciar un concierto de Calamaro en la actualidad es lo más parecido a tomarse un buen whisky. Andrés cuenta con el añejo perfecto de una buena bebida espirituosa, es para disfrutar, siempre en su justa medida. Y si bien el título de su última producción discográfica alude al Rock y no a las rocas que refrescan dicho brebaje, nos tomaremos esta licencia comparativa. Solo por empatía.
Dicho y hecho, el festival Pepsi Music 2010 contó con el cierre estelar que ameritaba, y Andrés ofreció una verdadera cátedra de rock que supo repasar de una manera elegante, por el amplio amalgama de hits que ostenta esta gran figura de nuestro tan ponderado rock nacional.
La banda suena ajustada a su riguroso formato de banda de rock, luciendo por momentos hasta cuatro guitarras eléctricas sonando al unísono cuando Calamaro se cuelga su Telecaster y todo resulta contundente. Rústico y para adelante, como para despacharse con una versión de “Jumpin`Jack Flash” sin faltarle el respeto a ningún Richards.
Y luego, los momentos más memorables de distintas etapas de su repertorio, sonarían aquellos inolvidables de Los Rodriguez, los clásicos de esa enorme obra llamada El Salmon tales como “Output- input”, “All you need is pop”, “Lorena” o precisamente “El Salmón” que parece haber sido afectado por un agradable influjo luego de haber sido versionado por el Indio Solari. Y tampoco faltaron las perlas de Alta suciedad como “Me arde”, “Flaca” o una exquisita versión de “Comida China” como para teñirlo todo de una extraña melancolía.
También hubo lugar para las sutilezas de siempre, porque suelen ser pocas las veces que Andrés no tenga algo para decir, y eso siempre lo hace todo mucho más interesante. Como solicitar un minuto de silencio por el reciente asesinato del joven militante del Partido Obrero: “Un pibe que gritaba por sus derechos como trabajador”. También hubo aplausos y conmemoraciones para colegas como Federico Moura, Charly García y Mercedes Sosa.
Así se fue extinguiendo el show, a lo largo de la hermosa noche que sirvió de escenario en costanera sur, tal como se extingue un whisky en las rocas, para quedamos con esa agradable sensación que nos deja en la boca, esperando por una segunda medida, que siempre suele ser mejor. Más suave y delicioso. Así esperamos por las futuras presentaciones de Calamaro en los escenarios de Buenos Aires. Para celebrar un rock que cuanto más añejo, más ajustado suena. Dos hielos por favor.
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