Dan Deacon
De manera sorpresiva y con poco agite de la prensa, la figura de Dan Deacon, uno de los artistas más esquizoides del momento, se esparció por el estrenado Espacio Samsung.
Dan Deacon está completamente chiflado.
Este nerd rechoncho que cayó imprevistamente en nuestra ciudad, arrastra un prontuario corto, pero no por eso menos atractivo. Deacon, que estudió composición de música electroacústica, inició su espiral delirante mientras era estudiante, grabando y acumulando material que después sería de consumo restringido entre sus allegados en su Baltimore (USA) natal. Superando la rusticidad de sus grabaciones en CDR, el salto cualitativo recién lo lograría con ‘Spiderman of the Rings’ del 2007 y más aún con ‘Bromst’ (2009), su notable y última placa que lo situó como un artista de culto y a tener en cuenta por la prensa especializada.
¿Y por qué debería estar chiflado? Se preguntaran entonces. Pues bien, veamos. Imaginen un track de los Animal Collective tratado como si el botón de FFWD hubiese quedado atrancado a lo largo del tema. O por caso, el soundtrack original de Flashdance vigorizado con maniáticos bpm y voces tipo “ardillescas” y saturaciones propias del hardcore punk.
Dan Deacon está completamente chiflado.
Los cientos de asistentes que concurrieron al rutilante y remozado antro porteño Espacio Samsung (que tuvo su inauguración oficial para la prensa y la farándula vernácula el jueves pasado con la presencia glamorosa de Gustavo Cerati), pudieron evaluar el particular estado mental de este personaje. Como una suerte de Drew Cary en ácido, Deacon montó su kiosquito en el mismísimo suelo; ahí, donde el aliento de la masa le pegaba en la cara y le zarandeaba sus estrambóticos chiches hardware. Pulsando solamente la tecla Play de su Ipod Shuffle, una danza macabra y desenfrenada se desparramó muy cerca de sus pedales coloridos, sus luces de estrobos, calaveras centellantes y demás parafernalia lisérgica e hipnótica. Micrófono en mano, el showman manejó al público a su gusto y antojo. Organizó batallas y duetos de bailes indescifrables, rondas tribales, estridentes alaridos y alguna que otra confesión irrelevante: “saben, estoy realmente sorprendido y contento de estar aquí. Este viaje en un principio iba a ser como algo romántico para mí, ¿pero saben qué? ¡Mi novia me dejó! ¡Luego de cinco años de relación! Así es. Pero bueno, está todo bien, quedamos en buenos términos… son cosas que pasan”. Sin mostrar un ápice de remordimiento alguno, D.D. lo entregó todo en sesenta minutos. Apoyándose sobre todo en su última producción, ‘Bromst’, la figura torneada de éste performer dejó su huella ante los pocos asistentes que se habían arrimado hasta el Espacio Samsung de San Telmo.
“Permanezcan dorados. Pero no como el dorado de una medalla o de una joya cualquiera, sino como el verdadero dorado del Oro Puro. Muchas gracias, nos vemos en el futuro”. Y así, con esa coda tierna, Dan Deacon se despidió oteando un próximo encuentro.
A estar atentos a lo que nos ofrece el Espacio Samsung. Parece ser auspicioso. Nos vemos en el futuro.
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