Daniel Melero
Daniel Melero mostró de qué va su decimocuarta placa y lo hizo ostensible en el escenario de La Trastienda. ‘Por’ fue desmenuzado en su totalidad y obtuvo plena aceptación por los concurrentes. Esto es lo que sucede cuando Melero se aleja de las computadoras.
En el comienzo fue Melero. Volviendo a la representación en donde se lo nota más cómodo y contenido por su entorno, Daniel Melero logró una declaración de principios como hacía mucho no lo hacía. Semejante declaración no sólo afirma (y confirma) que Melero continúa siendo un songwriter incólume, de esos que con muy poco dicen mucho. Su dogma se propaga y se hace palpable cuando se aprecia su legado. En La Trastienda, lugar que eligió para presentar formalmente su última producción ‘Por’, pululan por ahí sus múltiples y considerables hijos putativos. Desde los longevos Babasónicos, Victoria Mil y Los Látigos, hasta los más noveles como Diosque, ABducidos y Banda de Turistas. Todos ellos bajo el ala protectora de Daniel. ‘Por’ resulta ser su retorno a la canción en contubernio con algunos de los Babasónicos. Y si alguna vez los alumnos superaron al maestro, es bueno y saludable que el maestro imparta nuevamente su sabiduría.
Sentado en el centro del escenario con oscuras gafas, junto a un combinado de jóvenes músicos de la escena independiente (Sil en batería, Félix en bajo y Bobby en guitarra eléctrica y teclados), más el inestimable soporte de los Babasónicos Diego Tuñón y Mariano Roger, el conspicuo cantautor deja por un momento sus preciadas computadoras y sentado en una silla ahora sujeta su guitarra acústica. “Esta nueva era es sólo promoción”, canturrea con una mueca irrisoria en “Nueva Era”. Un análisis poco venturoso sobre cómo las redes sociales modificaron -previo password mediante- las relaciones humanas y nuestros vínculos a través de la WWW. Melero persigue ése tono ácido e irónico en cada una de sus canciones. ‘Por’ es un (breve) muestrario de aquello, y canciones como “Celoso” o “Celular”, figuran entre las composiciones más encumbradas de sus últimos años. “Nadie Sabe Amar” y “Tormenta Personal” se acoplan a la totalidad del set list de ‘Por’ y no discrepan en lo absoluto.
Redondeando casi la totalidad del disco, aún quedaba por tocar “Porque sí”. Precisamente fue esa con la cual se despidió. Corto, conciso, directo y al grano. Porque sí. Porque Daniel Melero no se excusa ni proporciona argumentos superfluos. Un artista coherente con su obra y comprometido con la misma. Por y para todos.
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