Echo & The Bunnymen en Groove
Abrieron y cerraron el show con dos temas de su primer disco “Crocodiles” de 1980, además de ser el disco que más estubo presente en el repertorio .
Toda una declaración de principios. Podrán decir que viven de su carrera más clásica y que mantienen ese sonido; tocaron un solo tema de su último disco “The Fountain” del 2009 y el anterior más viejo tenia más de diez años “Nothing Lasts Forever” del disco de su regreso en 1997 llamado “Evergreen”. Esa misma noche en Costanera Sur tocaba una banda que vive del pasado y que está congelada en un discurso que ya no puede defender. Los Echo están bien vivos y con mucho para decir.
Los encargados de amenizar la velada previa y de hacerle frente a las turbinas del lugar (qué ruido que generan! parece que algo está por despegar todo el tiempo) fueron los Victoria Mil que claramente se habrán pasado parte de su vida escuchando a Ian y los suyos, con lo que para ellos habrá sido un placer estar allí, en la tercera visita de los ingleses a Bs. As. Lo bueno, rico e interesante es que Victoria mamó y ha recibido influencia de ellos como muchas otras bandas, pero supo muy bien què hacer con eso. Así, el show de Victoria se basó en su último disco “Muy Lejos”, aunque no faltaron clásicos como “No nos” y “G-13”. Pese a un sonido no muy amable, el show estubo bien y aprovecharon la adversidad para hacerse fuertes entre el ruido y la distorsión.
Con mucho menos delineador que hace veinte años, el público explotó con varios temas como “Never Stop”o “Back of love”, y hasta se animaron a los “oh oh oh” y a traspirar un ratito la camiseta y la pelada, claro con “All That Jazz”. Pero fue el hitazo “The Killing Moon” la que se sabían todos y cada uno en la sala, un momento esperado pero no tan festejado.
Los Echo & The Bunnymen se formaron allá por 1978, siendo una banda revolucionaria en sus inicios y con el correr de los años se convirtieron en una de culto, en la mismísima ciudad de Liverpool, cuna de la magia inglesa toda. De los miembros fundadores estuvieron Ian McCulloch y Will Sergeant solamente, quien disparaba desde guitarras como paredes de sonido sónico.
La primer parte la cerraron con “The Cutter” del disco “Porcupine” de 1983 y casi se viene abajo todo de tanta emoción y euforia que generó el primer acorde. Era un cierre digno, lindo, emotivo pero faltaban varios temas más. Salieron y volvieron a entrar dos veces más y entre tanto tocaron “Lips like sugar” de su último disco antes de la separación que fue el homónimo “Echo & The Bunnymen”. El final fue con “My Kingdom” y “Do It Clean” que pertenece a su primer época pero que originalmente salió en el single “The puppet” como lado b y en la versión US de “Crocodiles”.
Comentarios
vuenoz.com no tiene ninguna responsabilidad sobre los comentarios de usuarios aqui expuestos. Todos los comentarios son de responsabilidad exclusiva del usuario que los publica. Asimismo vuenoz.com se reserva el derecho de editar o eliminar los comentarios contrarios a las leyes de la Republica Argentina o que considere violen sus normas de etica, privacidad u otros motivos que considere injuriantes.