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Emmanuel Horvilleur en Kika
Con la excusa del cumpleaños del boliche de la calle Honduras, Emmanuel se subió al escenario para recorrer sus discos solistas. Con un público no tan adolescente como el que se suele ver en sus presentaciones, Horvilleur dejó con ganas de más a los presentes que bailaron a lo largo del todo show.
A Fernando Peña se le oía decir que él no quería velatorio, que sí o sí quería una súper fiesta. El jueves 25 de junio a todos los amantes de la música se nos cayó el cielo cuando la noticia del fallecimiento de Michael Jackson se hizo oficial. El Rey del Pop se iba de la misma forma con la que vivió: con confusiones hasta último momento que a la hora de oficializar el final, abrieron una puerta cargada de especulaciones para asentar el misterio a su alrededor y saber las causas de su muerte. Frente a ese panorama de duelo mundial, en este rincón del continente había una fiesta musical. Se cumplía un nuevo aniversario de Kika, y estaba todo preparado para que casual o mágicamente, para los que no creen en casualidades, Emmanuel Horvilleur toque en vivo. Algunos de ante mano lo habrán pensado y quizás otros tuvieron que esperar a que termine su presentación, pero lo cierto es que fue unánime la sensación que dejó a los presentes: nadie era mejor que él para subirse a ese escenario una noche así.
La lista de temas se basó exclusivamente en su carrera solista, esas canciones que las saben todos, y si alguna se sabía menos, sobre todo del último disco, no se notó por que el público siguió bailando y festejando. “Hermano Plateado”, “Alucinante”, “Mimosa”, “Listos para ver” entre otras, son puntos altos sea cual sea el contexto de la presentación, lo cierto es que la recepción de las canciones delató la elasticidad compositora de Horvilleur, ya que el de los jueves por la noche no es un público adolescente, y en la variedad de edades que había todas las canciones cayeron tan bien que hasta se potenciaron los temas más livianos y más hiteros.
Poder disfrutar del gran artista que es Emmanuel, lejos del contexto en el que se ha estado moviendo los últimos años, sin la histeria como protagonista, le cede todo el manejo del clima a él, que aun desde el silencio o las pocas palabras sabe como cuidarlo, y esto sin duda lo reconfirma no solo como un gran domador de shows sino como lo elásticamente bueno que es en lo musical. Luego será discusión de paladar, pero recitales como el que supo dar en Kika, frente a esa euforia festiva y no la adrenalina desenfrenada, son los que mejores le sientan. Horvilleur no necesita más que su presencia y que sus canciones para dar buenas performances, el mayor despliegue pasa exclusivamente por él, y por la buena banda que lo acompaña, aún en el concepto más excéntrico del cantante está rodeado a la altura de lo que necesita. Suenan impecable en el rock, el funk o el pop y a en lo que surja sobre escena, por que comparándolos con un equipo de fútbol se utilizaría la frase “juegan de memoria”. Sería una buena alternativa que el público habitual guarde energía en los gritos, escuchen y miren más allá de la sensualidad, y seguramente les gustará aun más lo que ven, sumando diversión y entendimiento.
Dejando de lado la primera sensación de citar a bandas de pura cepa hip hopera como influencias en su trayectoria, y yendo más allá de lo bien que explota su capacidad de baile, sin olvidar lo mimado que suele ser merecidamente por la crítica del rock, líricamente ha sabido ser un buen alumno del Flaco Spinetta, pero en lo absoluto de la descripción de su carrera se lo ha sabido ver como un discípulo de Prince y de Michael Jackson. Por eso, y por que no había nadie ajeno a sentir nostalgia y tristeza en el colmado Kika por la noticia de la ida del Rey del Pop, Emma se hizo un tiempo para pedir un aplauso en su nombre que duró varios segundos, para darle inicio al término de su presentación. Amagó e ilusionó a muchos con la intro de “Beat it” que rapidamente enlazaron con “Soy tu nena”, pero ese poquito ofrecido bastó para que la gente desde tan lejos esté muy cerca de la despedida de Jackson y viviendo una fiesta en un junio bastante apocalíptico.
Finalmente luego de una hora aproximada, llegó “Radios”, y sin bises se bajó del escenario dando una clase a los prejuiciosos o a los que dejaron en el camino sus discos. Chicas y no tan chicas, chicos y no tan chicos, modernos o no, pueden disfrutar del mismo artista cuando quien está enfrente no solo sabe de moda sino de música, y ese es Emmanuel Horvilleur. Versión años dos mil, los une a todos bajo sus canciones, y ese es otro tipo de revolución amoldada al momento cultural actual y tan válida como la de los noventa.

