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Fito Páez en GEBA
En GEBA, Fito Páez, confió y disfrutó con su público, músicos y amigos en lo que fue la despedida oficial de su último disco.
El sábado 30 de abril, a las diez de la noche en punto, el rosarino irrumpió en el escenario de Palermo y, enfundado en un traje amarillo furioso, comenzó a despedirse de Confiá (el álbum), justamente, con Confiá (la canción)
A partir de ese momento, y durante más de dos horas, Páez, alternó paisajes del disco en cuestión, Tiempo al tiempo, La nave espacial, la bella London town, El mundo de hoy, La ley de la vida, con clásicos inolvidables - e inoxidables - como El chico de la tapa en una aguerrida versión, la infaltable 11 y 6, Llueve sobre mojado, Polaroid, la incendiaria Ciudad de pobres corazones con la participación especial y distorsionada de Gabriel Carámbula, Circo Beat, Tema de Piluso, Al lado del camino y El diablo de tu corazón con duras e interesantes menciones a Mauricio Macri y Elisa Carrió, entre otras.
Curiosamente, o no, esta vez, Páez, revisitó a ese gran disco suyo (hay que decirlo) que es El amor después del amor casi tanto como al trabajo que estaba despidiendo. Además de la canción homónima, que contó con la visita de Claudia Puyó, Dos días en la vida, Pétalo de sal, La rueda mágica, Brillante sobre el mic y A rodar la vida fueron otros de los temas elegidos por Fito para la noche del sábado.
También, hubo tiempo para hablar, ver y mostrar tanto el pasado como el futuro, con invitados como Litto Nebbia y Leo Sujatovich. Con el (otro) rosarino, sí el de Los Gatos, Páez regaló una sentida y cálida versión de Solo se trata de vivir, un clásico de clásicos que la platea coreó con nostalgia y alegría. En cambio, con la presencia del tecladista de Spinetta Jade, dio una muestra de lo que vendrá: la versión de Un vestido y un amor (otro de El amor después del amor) sirvió como un adelanto de Canciones para aliens, el disco de versiones de temas ajenos que están preparando en sociedad.
Otro de los momentos destacados, y destacables, del recital fue cuando Fito pidió que todos los presentes entonaran la nota “si” para su amigo Gustavo Cerati. Acto seguido, Páez y su banda se despacharon con una muy linda versión de Puente.
Para el final, llegaron Buena estrella y Mariposa tecknicolor, encargadas de cerrar el concierto, de poner el candado y de darle el beso final a una noche que le hizo frente a la lluvia con mucha hidalguía y buenas canciones.

