Girls en Samsung Studio
San Francisco Indie rockers en San Telmo.
Girls es una banda de San Francisco, California. Su primer disco “Albúm” fue editado en Septiembre del 2009 por el sello True Panther y salió votado como mejor disco en muchos blogs y revistas de todo el mundo. Más allá de la prensa y la crítica tienen sobrados méritos musicales. Una mezcla de rock de los ’60, un Elvis y un Buddy Holly, unos Beach Boys lisérgicos y otro tanto de shoegaze definen la paleta sonora de Girls. Oficialmente son un duo, Christopher Owens, cantante y guitarrista y Chet JR White en bajo, desde hace un tiempo en vivo los acompañan el baterista Garett Godard, de destacada actuación, el guitarrista Ryan Lynch y el tecladista Matthew Kallman.
La acera mojada, sobre el empedrado del Pasaje 5 de Julio, brillaban las luces de la noche, una larga cola de gente ansiosa se movía de aquí para allá mientras de a poco abrían la puerta.
El Samsung Studio es un buen lugar para ver rock, especialmente si no están las sillas, claro. El escenario es bajito, pero mezcla a la banda con la gente y se genera un espacio de comunión rocker ideal para un show como este. El primer tema fue “Laura”, emociones encontradas sobre un amor de amigos, él se disculpa y le pide una chance más. Rápidamente se despejó cualquier duda sobre su sonido en vivo, todo low fi del disco y el hype de toda la ola es real, suenan parejos y correctamente desprolijos como el rock manda. Owens maneja los climas, cada fraseo estirado y cada melodía con una tristeza a la Joy Division. Alternando temas tranquilos, climas, acoples, temas más ligeros, momentos en que mucha gente se prendió fuego, el hit “Lust for life” fue uno de los más festejados y tremendas bajadas como la hermosa “Solitude”.
También hicieron varios temas que aún no se editaron como “Substance”, “Heartbreaker” y “Lysandre” que vienen tocando en sus últimos shows. Tanto Christopher como Chet hablaron poco, son tímidos y se los noto humildes, aunque agradecieron a la gente, contaron que ya volvían a San Francisco a descansar antes de seguir la gira hasta lugares como Japón o Suecia.
En “Hellhole Ratrace”, uno de los temas que salieron como singles antes del LP, hubo uno de los momentos más altos del show, seis viajeros minutos de un estribillo esperanzador, la cual mezclaron con “Morning Light”, y del medio de un gigantesco acople se desprendió una pared de sonido shoegaze, único, hipnótico.
Los aclamados bises, cánticos populares mediante, fueron “Life in San Francisco”, con lalalas y palmas, muy a pesar del murmullo vip, y “Big bad mean motherfucker”, rockero final que no dejó a nadie disconforme.
Así es Buenos Aires de noche, te puede pasar de ver a la nueva banda Indie, en un buen lugar, chico y acogedor, fuera del circuito de festivales y que sea una gran noche, que no olvides más.
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Eduardo H. Dursi
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