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Los Fabulosos Cadillacs
Buenos Aires una vez más fue testigo de una presentación llena de ritmo, rebeldía y fuego dada por Los Fabulosos Cadillacs en lo que fue el remate de su gira “Satánico Pop Tour” que marcó el regreso a los escenarios por parte de esta espectacular banda.
Luego de sus presentaciones en River en diciembre del año pasado y de una gira por Colombia, USA, Puerto Rico, México y Bolivia; LFC fueron elegidos como personalidad del año en los Premios Gardel de la Música.
Los Cadillacs lograron lo que pocos grupos legendarios pudieron hacer en momentos de crisis y fue enfrentarse con gallardía, humildad y arte a los años que sumaron pretextos y que hicieron que en un momento se separaran dejando al New Wave Pop latinoamericano huérfano y herido de muerte. Hoy a casi 7 años de su “hasta luego”, compensan a la música sin perder su esencia única; presentan su nuevo trabajo “La luz del ritmo” que incluye cinco nuevas composiciones y dos covers como homenaje a sus dos principales referentes: “Should I Stay Or Should I Go” de The Clash y “Wake Up And Make Love With Me” de Ian Dury.

Unos Cadillacs que vinieron acompañados de esos clásicos de siempre, que vieron crecer a dos generaciones de jóvenes que encontraron en ellos su grito de guerra e integración y que se agolparon el pasado martes 25 de agosto en un Luna que abrió las puertas a un espíritu felino propio de ese león, que al mejor estilo Santillán, no desaparece sino que vive presente en cada uno de sus seguidores.
Ya pasadas las 8:30 de la noche una imagen pálida de Toto Rotblat se desvaneció de la pantalla del LFC TV, permitiendo sentir el primero de sus acordes inconfundibles llenos de esa identidad que sólo LFC pueden dar. Bastó un segundo para que el silencio se hiciera carnaval y los acordes revelaran “La Internacional”, un sencillo gesto de gratitud a los fans más fieles de la banda que sin dudarlo, saltando y cantando, se apilaron lo más cerca posible del escenario.

Esta presentación, la penúltima del “Satánico Pop Tour”, mostró a unos Cadillacs a los que se les notaban, para bien, los kilómetros recorridos en esta gira y la experiencia adquirida que dejan años de trabajo y dedicación. Un manejo del escenario único y más de 13 músicos en escena sonando como un batallón crearon una imagen sonora que difícilmente se podrá borrar y que estará en la memoria de todos los que asistieron al recital en el Luna.

El humor mordaz de Vicentico, que entre canción y canción hizo uno que otro comentario fue protagonista cuando dijo: “Cerati tiene Pulgas” además de cargar a los que le arrojaron documentos diciendo “la dueña puede reclamarlos a la (con…)”Entre tanto, Flavio se mostró muy activo y no se quedó atrás respondiendo a sus más acérrimos críticos diciendo: “Esto es para los que me critican y hablan pavadas de mi en Internet” Sin embargo, la música fue la protagonista de la noche cuando se hizo presentación de los invitados que han acompañado a la banda en esta gira. Uno en particular se robó el show: Astor Cianciarulo que con su corta edad (doce años) tomó la batería con autoridad peso y ritmo. Ya entrado en calor el recital, luego de una hermosa interpretación de “CJ”, que tuvo a Big Papu en guitarra ,“El Genio del Dub” se convirtió en pie para un sencillo homenaje a todas las víctimas de la violencia aunque sin lugar a dudas, en el inconciente colectivo estaba la tragedia de “Cromañón”; mas cuando Vicentico dio unas palabras que dejaron en silencio a todo el Luna – Por aquellos que aunque no estén más con nosotros permanecen; por ellos a los que debemos y nos enseñaron-.
Entre los invitados que acompañaron a LFC estaba Pablo Lezcano, uno de los principales exponentes de la cumbia. Fue invitado en “Padre Nuestro” y fue un ejemplo claro y directo que los Cadillacs siguen fusionando estilos logrando integrar a todos los gustos con su forma limpia y particular de hacer música.
Ya pasadas casi dos horas de concierto, el cierre no pudo estar mejor cuando “El Satánico Doctor Cadillac” se hizo presente con una interpretación perfecta, conservando el tempo y sacando toda la casta, pulso y sangre de la banda. Los Cadillacs nos se olvidaron de los platónicos amores y se despidieron con “siguiendo la luna” haciendo que los abrazos de afecto, cariño y amor, en muchos casos, se hicieran más evidentes en una noche de calor en la ciudad. En hora buena salud, honor y ritmo a los Cadillacs.


