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New Order
Ya sin Peter Hook en sus filas y luego de interesantes idas y venidas, New Order, con Bernard Sumner a la cabeza y sus cuatro soldados de la electrónica degustaron a toda una multitud con lo clásico y bailable de sus éxitos.
Un Obras llenándose de a poco, despacito. La
banda de Zuker, Poncho, teloneando a un conjunto de individuos que, más tarde,
pondría en duda la resistencia de la edificación que albergaba a unas 4.000
personas aproximadamente.
Chau Poncho, hola a la conocida espera que históricamente pone a prueba la
paciencia del espectador.
Aguateros por todas partes, luces que engañaban con el comienzo de un show que
se hizo esperar hasta las 9.30 de un jueves que ametralló con melodías
electrónicas ochentosas.
“Bajando las luces, muchachos”. Fans agotados. De repente un ambiente
silencioso con algún gritito de vez en cuando que no se pudo mantener. Sonidos extraterrestres y sintetizadores fueron colmando la escena.
¡Paren las rotativas! Gillian Gilbert
en el escenario ¡Woahh! Parecía venir acompañada. Perdón ¿Sumner? Sí, era Bernard Sumner ¡qué cómico! Y traía a
una banda consigo.
Y casi como quien no quiere la cosa ahí estaban los New Order, calzándose sus respectivos instrumentos, esta vez sin su polémico bajista Peter Hook ¿Por qué? No era relevante en ese momento, empezó la fiesta.
Con “Elegia” y “Crystal” se le dio inicio al show de la mítica banda de
Manchester que logró continuar y mantener una linealidad de mucha buena vibra
hasta el final.
No podía faltar el argento “Olé, olé, olé, olé” inundando el aire ¿Cuándo no?
“No sabemos lo que eso significa, pero nos encanta” vociferaba Sumner entre
trago y trago de su copa de vino, cuánta fineza, así se hace.
“Si me gritan todos a la vez, no puedo escucharlos. Por favor, para hacer
preguntas, de a uno, tranquilos, porque nos vamos a quedar acá toda la noche”
Entonces hubo combustión y luego todo explotó. “Bizarre Love Triangle” los puso
a todos a bailar junto a la payasesca danza del simpático Bernard (algo así
como un baile de salón en un campeonato de canasta, pero bastante más cool).
Pasos fueron, pasos vinieron y los muchachos se entretuvieron con “True Faith”
y con Sumner cantando: “Solía pensar que este día nunca iba a llegar” pero
llegó, Bernard, y reinó la emoción.
Un encore interesante que contó con el tema “Blue Monday” y el festejadísimo
cover de Joy Division “Love Will
Tear us Apart” fue dándole cierre a la tercera visita de la mítica banda de Manchester que volvió a
la carga luego de su separación after Personal Fest 2006.
¿Viejos qué? Viejos
son los trapos…

