Pavement en La Trastienda
Poniéndole un cierre decoroso al Hot Festival, que comenzó con
los Smashing Pumpkins en el Luna Park seguido de la fecha doble
en Costanera Sur, los norteamericanos de Pavement vivificaron el
dogmatismo del indie con tenaz oficio en La Trastienda.
Indieferentes en su retorno. Indiesplicentes en su puesta a punto. Indiecados como los puntales del género. Índieces de un período. Indie, indie, indie. Ésa parece ser siempre la palabra recurrente, la que simplifica y minimiza fingidamente algo tan característico de una década como así también lo inexplicable del mismo. ¿El indie entonces es el eje de todos los males de las últimas dos décadas? El viejo y nunca bien ponderado rótulo se propagó como un virus trendy alrededor del globo terráqueo, redimió a varios y se cargó a tantos otros. Antihéroes, slackers, lucky losers. Todos en carrera y hacia un embudo que filtra poco, pero que deroga la súbita fecha de vencimiento.
Colados, licuados y reciclados. Así están actualmente los Pavement. Indiferentes, indisplicentes e indicados, los de California existieron durante toda década del ’90, se extraviaron al finalizar la misma y se volvieron a juntar a finales del 2009. Les sobró una década en el medio. Esos diez años son los que separan a Stephen Malkmus y Scott Kannberg. Un agujero negro, un abismo parece haber entre ellos. Cada uno situado en los extremos del escenario. Stephen a la izquierda y Scott a la derecha. Entre medio de ellos, Mark Ibold oficia de paliativo con su andar campechano y su técnica amateur. Transversalmente, Steve West franquea al delirante Bob Nastanovich e improvisan percusiones voladas. Ése abismo de egos se acorta entre el uno y el otro cuando suena, segunda en su orden, “Cut Your Your Hair”. ¿Qué se celebra entonces? Que son los putos amos del lo-fi, sus cacofonías, el mosh, los treintañeros emocionados, los pequeños himnos instantáneos, las canciones fracturadas. Todo eso resumido en noventa minutos, a un volumen inusitado, lejos de cualquier ejercicio paródico. Si hace exactamente una semana, los escoceses de Belle and Sebastian exponían todos los yeites del indie pop en el Luna Park, Pavement hacía lo propio en La Trastienda, con dos funciones sold out, pero en una escala menor, más contenida y desabrida. ¡Y qué mejor que ellos para manifestar lo que fue, es y será el manoseado indie! Son la autoridad en la materia. Como “Gold Soundz” y “Range Life” son pilares inquebrantables, asimismo “Silence Kit”, “Elevate Me Later”, “Date with Ikea”, “AT&T”, la multicoreada “Stereo” y la impredecible “Spit on a Stranger”. Una seguidilla sin prisa ni pausa que no contó con un locuaz Malkmus, aquél que se pudo apreciar en sus anteriores visitas a nuestro país junto a the Jicks y luego en plan solista, pero que sí cortó el aliento sin mencionar palabra cuando interpretó en el cierre la tensa y lenitiva “Stop Breathing”.
En el recorrido hacia ese estadio cuidadosamente descuidado, Pavement tuvo un debut repleto de alegorías y sensaciones. Muchas de ellas frugales, porque el destino de la banda parece estar nuevamente (y lamentablemente) escrito: no van más. Un motivo más para acumular hasta que el tinnitus nos diga BASTA. Oíd mortales.