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Cómo Estuvo

Personal Fest 2012

Con una cifra estimada entre más de cuarenta mil personas, las dos jornadas del Personal gozaron con el clima perfecto en total sintonía con las diversas sugerencias musicales. El predio “alternativo” de GEBA reunió en dos días grandes propuestas con pequeñas promesas. Prueba superada.

Personal Fest 2012

DÍA 1
Rock, muchos hermanos y miles de personas a los gritos en lo que fue la primera cita del Personal fest 2012 en GEBA. ¿Te lo perdiste? Vuenoz te pone al día.

Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera...¿del rock? Quizá sí, o al menos lo fue para esta nueva y primera entrega del Personal Fest, donde el cierre estuvo a cargo de tres bandas que, además de compartir lazos sanguíneos, también lo hicieron musicalmente.

21.15hs marcó el reloj y la gente comenzó a acercarse modestamente al escenario para presenciar, quizá sin saberlo, la primera actuación de The Cribs en la Argentina. Sin dejar acomodarse mucho al público, y en forma de baldazo de agua al aburrimiento sonó “God gave rock & roll to you II” prácticamente enganchada a “Come on, be a no-one" 
“¿Qué tal buenos Aires? Espero que la pasen bien el resto de la velada y fin de semana” explayó Ryan Jarman guitarrista y hermano mellizo de Gary Jarman, bajista de la banda, mientras el menor de los tres, Ross Jarman hacía la famosa cuenta baquetera para dar comienzo a "Our bovine public”.

Ningún tipo de cliché rockero (pero no por eso menos sincero) estuvo ausente. Hubieron saltos y acoples, jeans y remeras rotas, cortes y poses ramoneras, cigarrillos durante las canciones y hasta vino derramado e incontables patadas al pie del micrófono, que enloquecieron a todos los presentes y, por qué no, también, al pobre jala cables encargado de levantarlo y acomodarlo cada vez que esto sucedía.

También sonaron “Men’s need”, "Mirror kissers”, "Back to the bolthole" el clásico “Hey scenester” y temas de su primer disco como "Another number" mientras Ryan se refirió burlonamente, como “gente copada” a la que estaba en el campo general y “gente no copada” a la que estaba del lado del vip. “Be safe” sin dudas fue un punto de inflexión dentro de los setenta minutos que duró el show, con Lee Renaldo guitarrista de Sonic Youth en pantallas recitando mientras la banda interpretaba una pieza casi instrumental.

“City of bugs” fue la canción elegida por los Jarman para terminar su show a las patadas, revoleando todo lo que pudiesen por los aires y contra los amplificadores, tanto instrumentos como cervezas y agua, dejando el escenario hecho un ruido tan aturdidor como hermoso para todos los que estábamos allí presentes.

Fue, una vez más el jala cables, el encargado de ponerle off al acople final de The Cribs y así dar lugar a que la masa inmensa de personas se mude rápidamente al otro escenario, donde ya aguardaba otra marea humana igual o incluso mayor a la que se avecinaba.

Babasonicos también pueden rockear, se sabe. Y no les hace falta revivir ningún clásico para hacerlo, “Fiesta popular” de su último disco “A propósito” (2011) fue el arranque a toda máquina de un show que ya se iba mostrando claramente encaminado hacia el lado más rockero de la banda. El grupo de zona sur liderada en voz por Adrián Dargelos y su hermano Diego “Uma” Rodríguez en guitarra y voces siguieron con “Once” y “Desfachatados”, dejando en evidencia la versatilidad musical de este grupo que también puede, si así se lo propone, ponerse un tanto más poperos y románticos como cuando tocaron “Deléctrico” o “El colmo” entre saltos, bailes y contorsionismos para que todas las chicas elegantemente subidas a los hombros de algún amigo, conocido, o simplemente copado, perdiesen, por unos momentos, unos gramos de su finura y terminasen con los brazos en alto cantando a corazón abierto mientras una luna enorme se asomaba en el cielo nocturno de la ciudad.

Increíble fue el despliegue de las visuales e iluminación durante absolutamente toda la tocata babasónica, realmente los muchachos saben que un buen show no son sólo canciones bien interpretadas y volúmenes descomunales, la tecnología los acompaña en todo momento, y cuando por alguna razón decide revolucionarse como en “Muñeco de Haití” saben perfectamente cómo manejar la situación. “Uhhh, se nos postró una máquina! Somos humanos che” aclaro Dargelos seguido de una ola de aplausos y gritos en forma de comprensión. Sí, las maquinas fallan, los baba para nada, y el show siguió perfectamente encendido con ya himnos del pop nacional como “Putita” e “Y que?”.

Y en un festival de estas magnitudes, cuando se dice que es la última, es porque es la última, “disfrútenla toda” le responde Dargelos al público ante el “noooo” generalizado que sin más remedio (pero satisfecho) se entregó al agite festivo de “Yegua”, que coronó una presentación impecable como nos tienen acostumbrados los muchachos de Babasonicos a todos.

Nuevamente un mar de personas abandonaba el escenario para emigrar al próximo show, donde tocarían después de siete años los Kings of Leon. Entre acoples rockeros y gritos enloquecidos por parte del público femenino, la banda de los hermanos Followill arrancó como una patada voladora con  "Molly´s chambers". Bien pegaditas vinieron "Taper jean girl" y una "Four kicks" que hizo explotar a la gente.

El campo se encontraba colmado de personas donde parecía no caber un suspiro más, miles de cabezas moviéndose como olas era lo que las pantallas dejaban ver y los clásicos cánticos, marca registrada del público argentino en cada punteo de guitarra o espacio entre canción y canción. “Son tan lindos cuando cantan, suenan mejor que nosotros, teníamos tantas ganas de volver” se dirigía al público Anthony "Caleb" Followill, líder, cantante y guitarrista de los Leon que de regreso al look americano bien sureño dejaba ver una bandera norteamericana en el bolsillo de su campera de jean gastada.

No cabe duda que los Kings of Leon son pura música, no necesitan decoraciones ostentosas, un “KOL” hecho de cinta de papel sobre el bombo de Iván "Nathan" Followill, baterista y corista de la banda, indica la actitud de la misma. Cuando hay peso musical, un gran juego de luces o visuales descomunales, o sonidos de computadora resultan secundarios para hacer vibrar a la gente, sólo con sus guitarras eléctricas y eventualmente acústicas hicieron un buen concierto en el que según sus propias palabras “tocaremos hasta que nos echen”.

"The immortals", "Radioactive" y "Crawl" fueron otras de las veinte canciones que interpretaron la noche del sábado. El momento ablandador de la jornada llegó al momento de tocar “Knocked up” cuando Caleb le contó la noticia a la audiencia sobre el futuro nacimiento del hijo de Nathan, “ahora, una canción que habla sobre tener un hijo que, casualmente, mi hermano Nathan aquí presente tendrá dentro de 6 días y aún así sigue viniendo a pasarla bien y divertirse con todos nosotros”.

A cada inicio de cada canción le correspondía un total descontrol por parte del público, y a cada final, le devenía una fuerte ovación seguida de un “soy de Leon, es un sentimiento, no puedo parar” que hacían quedar perplejos a los músicos sobre el escenario, recordando el gustito dejaron hace años en su presentación anterior en nuestro país.

Guitarras tocadas con los dientes, bateristas inflando globos de chicle en medio de canciones y bajos sonando a algo más que un simple instrumento hacieron parecer que cualquiera era capáz de tocar, pero es que Kings of Leon no es cualquier cosa, y por eso es que fueron los encargados de cerrar la primera fecha del sábado del Personal Fest, con los hitazos ruidosos de “Sex on fire”, “Use somebody” y una extensa versión de “Black thumbnail” que dejó al público bien prendido y revolucionado para el dj set de James Murphy y la siguiente fecha en misma sintonía, mismo lugar y  mismo Personal Fest 2012.

TXT BY: Martín Menta.

DÍA 2

Con la baja de la sensible de Fiona Apple en su grilla, el Día 2 del Personal se mantuvo con una propuesta dócil y con algunos destellos de genialidad. Descubran por qué.

La temprana peregrinación que deambulaba por los parques de Palermo bajo el cielo azul y con una temperatura considerable en cuanto a lo elevada, fueron bien recibidos por las cadencias del dub y el reggae. Aquellos más curiosos que asistieron a la segunda jornada del Personal Fest, quizá impulsados por el merodeo mismo, probablemente hayan obtenido lo que buscaban, o quizá un premio consuelo al menos. Cuando los últimos acordes de Nairobi se extinguían en el escenario Personal Música, exactamente a espaldas de los susodichos, Little Boots ponía el acento al clave electro-pop frente a un puñado de fieles que bancaron estóicamente el agobio del severo y primerizo sol de diciembre. Aquél vestido dorado quedará para otro encuentro. Metros más hacia la izquierda, un tal Alec Ounsworth llega vestido para la hora de la merienda (seis de la tarde y monedas), con tiradores y boina, Clap Your Hands Say Yeah! Supo ser parte de la floreciente escena indie de mediados de la década del 2000. Con un aceptable primer disco, el combo se aferró un poco a ése período en particular y destiló fragancias cercanas a los Talking Heads y Phoenix, por caso. “Satan Said Dance” y “Same Mistakes” elevaron aún más la temperatura y la extenderían hasta la enérgica “Heavy Metal”. Cuando los horarios no siempre son los adecuados, o veces injustos, sólo quedan las buenas intenciones e implorar por una pronta réplica. CYHSY! Cumplió y dignificó. Una palmadita en la espalda para ellos.

“Verdaderamente es un placer estar tocando en esta hermosa tarde con ustedes”, enfatizó David Longstrech, cantante y guitarrista de Dirty Projectors. Lo que quizá él no supo, fue que el verdadero placer se manifestó desde el público que oyó embelezado armonías de facturas oníricas y perpetuamente volátiles. “Sweet Lo Magellan”, una de las más apacibles de su último y logrado disco, inició un viaje sensorial en donde las armonías vocales, conformadas por tres beldades que también hacían las veces de tecladistas, fluctuaban entre arpegios de guitarra floridos, oscilando entre el flamenco y el indie más rupturista. “No Intention” y “Just from Chevron” llevan el beat orgánico con las palmas, mientras que “About to Die” transporta una cadencia cuasi dub, todo ello finamente conjugado. El grupo neoyorkino cautivó a los presentes y reavivó aquella apetencia por las bandas pequeñas en grandes escenarios. Se agradece.

Entre juegos virtuales, globos de obsequio, stands coloridos y una nutrida oferta gastronómica, aún circulaban sin mucho qué hacer los desamparados de Fionna Apple. Tras su sorpresiva cancelación, los que recogieron ese guante algo deslucido, fueron los reggae boys de S.O.J.A. Estrellas en el cielo, calor perenne y ganas de pasar bien el rato fueron los mejores aliados para los ocho cristianos que ocuparon el escenario denominado “Personal Fest”. Asociando su sonido más próximo a los comienzos de UB40, los de Virginia manejaron a la muchedumbre con un groove inquebrantable y carisma símil caribeño. Reggae de Paz y Amor; y muchos oraron por Fiona Apple. ¡Luche y vuelva!

Profetas en nuestra tierra, los guarros de Molotov se lucieron una vez más en suelo argentino. Quince años después, el pinche cuarteto mexicano manifiesta que los festivales grandes también son algo que les sienta muy bien. El inicio con “Noko” encendería la mecha de los revoltosos que los mantuvo festivos durante poco más de una hora. “Here We Kum”, “Más Vale Cholo” y “Mátate Teté” apiló el núcleo duro del cuarteto que, entre tema y tema, rotaban los instrumentos para puro regodeo personal. En tanto, “Voto Latino”, “Gimme The Power” y “Frijolero” asumirían el rol de protesta y la unión latinoamericana por sobre todas las cosas. La clausura con “Puto” crispó el predio de GEBA que, pertinazmente, oteaba hacia la derecha para el preámbulo de los repatriados Renegados del Funk.

El falsete extenso de “Chaco” retumbó en la propiedad palermitana como grito de guerra. Como dos extras de Mad Max, Dante y Emmanuel se mueven sagaces enfundados en atuendos negros; ninjas futuristas de la rima que se mezclan entre una docena de bailarinas de estricto blanco. Los ula-ula invaden el tablado y le dan pie al primer hit instantáneo de Chances: “Ula Ula”. La dupla, tras luego de diez largos años, enseña algo de aquél fuego, pero más desnuda las virtudes de cada uno. Juntos o dominados, así se aprecia la interpretación 2012 de IKV. La maquinaria funk puesta a andar sobre rieles pero que alterna entre dos motorman por turno, y cada cual atiende su juego. “Jugo” y “Latin Geisha” le toman el pelo al día domingo e hicieron de cuenta como si fuese un viernes. “Abismo” pone en foco a Horvilleur para el beneplácito de sus viejas (y nuevas) fans, mientras que su co-equiper, guitarra en mano, ensaya en “Águila Amarilla” un sentido homenaje a su progenitor. “Gracias, papá”, dijo Dante, y no hubo mucho más que decir. El funk más infeccioso retornaría con “Jennifer del Estero” y “Coolo”, que lentamente irían macerando el desenlace explosivo. Pues bien, “Remisero” y a la poste “Abajarame” se escucharon rabiosamente y el ánimo festivalero dio así sus últimas hurras concluyendo el ciclo 2012. Felicidades, hasta el próximo año.

TXT BY:
Agustín Domecq.

PICS BY: Diego Fioravanti - Gigriders.

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