Rita Lee en Argentina
Única en su especie, la cantante brasileña volvió a Buenos Aires con un puñado de canciones bajo el bombín, una gran dosis de saludable buen humor y ocho años más que en su última visita.
El viernes 20 de mayo, diez minutos antes de las diez de la noche, Rita Lee, en el pasado una de las piezas claves del Tropicalismo, en el presente una señora feliz de sesenta y cinco años - aunque se queje de su edad y la antigüedad de su cuerpo - subió al escenario del Teatro Gran Rex para, en una hora y media de show y ante un público fiel, repasar su carrera e historia musical, entre charlas y chistes, en una extraña, pero hermosa, combinación de música, catarsis y humor.
Con la compañía de una solvente banda, en la que se puede destacar a su hijo y a su marido, Beto Lee y Roberto de Carvalho, respectivamente, ambos en guitarras, al bajista Brenno Di Napoli y a Danilo Santana, a cargo de los teclados, la otrora integrante de esa gran banda gran que fueron Os Mutantes hizo lo que hizo siempre: sin dejarse apabullar por los prejuicios ajenos, tocó, cantó, divirtió, rió y le generó risas, y sonrisas, a toda la audiencia.
¿Lo mejor del show? “Agora só falta vocé”, “Virus do amor”, “Amor y sexo” (cantada en castellano), la muy buena versión de “A hard day´s night” de The Beatles, “Doce vampiaro”, “Ovelha negra”, “Lanca perfume”, “Mania de voce” y “Erva venenosa”, los títulos de los momentos más intensos del repertorio elegido por Lee como vehículo para resumir y abarcar casi tres décadas de carrera (o más)
Rita Lee volvió a pasar por Buenos Aires, y no es una mala idea pensar que tanto ella como la ciudad, han salido fortalecidos, uno del otro, una vez más. Obrigado, Rita, obrigado.
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