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Stone Temple Pilots
En su tercera visita al país los STP terminaron de afirmar su feeling con Buenos Aires.
Diez menos diez y el Luna a pleno. Luces out, gritos y los músicos a sus posiciones. Sin pantallas con efectos ni telón de fondo, tan sólo un comienzo demoledor: “Crackerman”, “Wicked Garden” y “Vasoline”. Así siguieron los mismos siete primeros temas que habían hecho el año pasado, pero con una potencia que, realmente, parecían otra banda.
En sus anteriores visitas, algo no los tenía tan afianzados como en esta. Si bien el año pasado estaban enteros, la relación con el público, con respecto a esta fue totalmente diferente. Aquella vez faltaba ese feeling que se logra con el tiempo, como con la chica, una confianza que sólo se alcanza si todo sale bien. Y a Scott Weiland y los suyos las cosas le vienen saliendo bien.
Sin nuevo disco para presentar, sólo tocaron dos temas de su última placa “Hickory Dichotomy” y “Between the lines”, el resto fueron todos los hits sin pausa, uno atrás del otro. Muy pocas palabras de Scott pero mucho baile a lo Jagger, una marca incinfundible de un frontman carismático que además cada vez canta mejor.

Sin nuevo disco para presentar, sólo tocaron dos temas de su última placa “Hickory Dichotomy” y “Between the lines”, el resto fueron todos los hits sin pausa, uno atrás del otro. Muy pocas palabras de Scott pero mucho baile a lo Jagger, una marca incinfundible de un frontman carismático que además cada vez canta mejor. Ni hablar de la fuerza de los hermanos De Leo y del batero Eric Kretz que estuvieron muy copados con los cánticos de la gente, con el mosh y la respuesta de un público realmente fiel y conocedor.

A los 55 minutos cerraban la primer parte del show con “Sex Type Thing”. Contundentes y efectivos, ya habían tocado la mayor parte de lo que la gente queria escuchar. Habían sido una auténtica banda de rock n’ roll y habían sonado fuerte y claro.

A los 55 minutos cerraban la primer parte del show con “Sex Type Thing”. Contundentes y efectivos, ya habían tocado la mayor parte de lo que la gente queria escuchar. Habían sido una auténtica banda de rock n’ roll y habían sonado fuerte y claro.
A la vuelta hicieron subir a una fan al escenario para que la chica cante con el megáfono el famoso comienzo de “Dead & Bloated”, el Luna explotó, la chica feliz. Y era casi el final, sólo faltaba “Trippin’ on a Hole in a Paper Heart” para cerrar 75 minutos fabulosos, sin desperdicio y sin artificios.
Esta tercera vez fue más que la vencida de STP en Bs. As., es la confirmación de una banda que ya está en su momento de maduración para afrontar una nueva obra, un nuevo desafio musical.

