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Zero 7
Casi sin proponérselo, los Zero 7 clausuraron el Personal Fest de manera privada. La agrupación londinense reunió una impensada cantidad de gente en La Trastienda y los mantuvo entusiasmados por espacio de dos horas. Ellos lo bailaron así.
Parecen seguir bramando el Club Ciudad con los últimos coletazos de “Personal Jesus”. Y quiénes no quisieron hacerse eco de aquello, las frecuencias, puesto así, indeliberadamente se trasladaron hacia La Trastienda. Como una coda del Personal Fest, cientos de personas se aglutinaron haciendo caso omiso a lo que acontecía en el cierre oficial de dicho festival. La primera hora del día domingo fue bañada por elegantes melodías que supieron ser deleitadas por un rebaño de herejes que fueron a ver a la “otra” agrupación inglesa: Zero 7. Nada Personal.
Seguramente determinados por lo visto en el primer día del Personal Fest, muchos de los presentes le sacaron partido a la situación y se regodearon nuevamente con el proyecto que llevan entre manos ya hace casi diez años Henry Binns y Sam Hardaker. Cuando a comienzos de ésta década el downtempo estaba al doblar la esquina, y muchas ciudades del mundo se acoplaban a esa idea (Air en Francia y Röykssop en Noruega, entre otros), Zero 7 se posicionó como factótum de aquella etiqueta. Hoy aquello quedó atrás y hasta resulta algo irrisorio que se los siga tildando con aquél mote. Porque si hay algo que Zero 7 no ha hecho es repetir fórmulas y caer en lo obvio. La actualidad los devuelve como un grupo afirmado, en donde también se destacan sus performances en vivo.
Para dar comienzo a su faena, se despachan con tres de canciones de su más reciente álbum, ‘Yeah Ghost’. Aquellas fueron “Count Me Out”, “Mr McGee” y “Pop Art Blue”. El set list iba a estar combinado en su mayoría por canciones de esa placa. Otro gran acierto de la agrupación inglesa, en la inclusión de las dos vocalistas femeninas. La morena Eska es puro carisma y su registro vocal está más próximo a una Diva Soul, mientras que su colega Olivia Chaney realza el escenario con su tórrida belleza y su timbre de voz folky, similar al de Dido o Beth Orton, por caso. Ella además toca guitarra acústica y un curioso instrumento llamado Harmonium (una suerte de acordeón enorme). Cuando ellas no se destacan en canciones como “Home” o “Destiny”, es momento para meter siempre un instrumental. En ellos no sólo dejan en manifiesto que los músicos que los acompañan son notables, sino que además dan rienda suelta a un estado más bailable en donde se matizan el dub, la electrónica y un pop con el acento indicando la pista de baile.
Ya en los bises, una delicada versión acústica de “In the Waiting Line” de su primer disco ‘Simple Things’ y que corrió por cuenta de Olivia en solitario. Con “All of Us”, tema que cierra su última producción hasta el momento, Zero 7 hizo lo propio y se despidió en la ya entrada madrugada del onomástico maternal.
Un cierre de festival extraoficial, pero que satisfizo a los que (todavía) no tienen nostalgia del pasado.

