Estás en Reviews de Cine > Terror en lo profundo
Terror en lo profundo
Un thriller de David R. Ellis sobre las vacaciones de un grupo de amigos en el Golfo de Louisiana que derivará en el sangriento encuentro con un conjunto de tiburones asesinos.
Cuando Hollywood encontró un clásico indiscutible, allá a finales de los años 70s, con la imponente Tiburón de Spielberg, todo parecía indicar que el devaluado sub género de monstruos y animales peligrosos, hasta a entonces, relegado a la segunda fila de producciones clase B en su mayor parte con el sello de la factoría Roger Corman, surgía como un inesperado aliado de los grandes estudios. No sólo eso, sino que además una época del año considerada como "temporada baja" estaba a punto de pegar un giro de 180 grados, volviéndose la parte del año más esperada para los distribuidores. Nació así el blockbuster, película taquillera con aspiraciones de romper récords. Nació, también, en el caso del film de Spielberg, una maldición que hasta ahora parece inquebrantable: no se volvió a repetir una experiencia siquiera apenas similar a la de aquel verano donde nadie quiso entrar ya al agua, ni jamás surgió algún otro film interesante con escualos como protagonistas. Lejos de romper con esa maldición, Terror en lo Profundo, del director David R. Ellis (el mismo de Snakes on a Plane y Destino Final 2) más bien llega para reafirmarla -y con creces- con el guión más mediocre de los últimos años.
Luego del inesperado y relativo éxito del absurdo revival del año pasado que fue Piraña 3D, uno hubiese esperado más de una producción que parecía no tomarse muy en serio (¿cómo explicar variadísimas especies de tiburones en un lago con una vuelta de tuerca inverosímil sino?). Pero el humor no llega, las actuaciones no ayudan, y las secuencias que parecen editadas para un mal show del MTV actual por poco dan verguenza ajena.
Hay que reconocer, sí, que algunos tiburones son simpáticos, en el buen y mal sentido de la palabra, puesto que si bien el 3D en alguna que otra toma maneja una perspectiva interesante, también lo ridículo de las situaciones le quita interés a la amenaza subacuática. Por solo mencionar un ejemplo visto en uno de los tantos trailers, un salto frontal de un gran blanco desproporcionado que parece más cercano al megaladón ridículo de Shark Attack 3 (atención, fanáticos de youtube, si ingresan ese nombre en la búsqueda se llevarán una grata carcajada) se llevaría todos los aplausos si fuese el film nominado para los Razzies (esos premios anti-Oscar).
En cuanto a lo que el guión respecta, más allá de los estereotipos y el habitual racismo encubierto (vale pensar en el color de piel de uno de los protagonistas para saber quién será la primera víctima, y sino una buena idea sería preguntarle a cualquiera de los adolescentes raza aria que entre bronceados y ojos azules resplandecen en la pantalla), no hay nada nuevo bajo el sol -o el agua, en este caso-, y apenas el inicial homenaje al tiburón de Spielberg puede resultar simpático (o insultante, según como se lo vea). Lo mismo puede decirse de las camaritas submarinas que los escualos llevan pegadas al techo, pegando en el palo de un buen chiste de Austin Powers (¡tiburones con lásers!). La ironía final se la lleva el título de la película, que en su original habla de una Noche de Tiburones, y el 80% del film sucede de día.
Txt by: Mariano Torres.
Si ya de por sí el cine en tres dimensiones no convence demasiado, Shark night 3D es lo peor que esta plataforma tiene para ofrecer. Si consideramos que una película de esta clase obviamente no va a contar con un guión serio, y va a rozar el disparáte sin siquiera causar gracia de lo ridículo (algo que en Piraña 3D sí funcionaba), por lo menos podríamos esperar un 3D bien realizado, pero los tiburones son tan falsos como las expectativas de un espectador confiado antes de entrar a la sala. Desde que Spielberg estrenara en 1975 esa espectacular película llamada Tiburón, nunca ningún director osó siquiera llegarle a los talones a semejante obra fílmica. Y no es que cada vez que se estrena una película con amenazas submarinas esperamos que supere o siquiera alcance la calidad de esta, pero sí que al menos sea una propuesta entretenida, o en el peor de los casos risible, como la reciente Piraña 3D que con poquísimo al menos lograba que podamos controlar las ganas de saltar de la butaca para ir a alquilar Tiburón.
La historia en realidad sería un excelente ejercicio en una clase de guión de una universidad de cine, sobre exactamente lo que no se debe hacer. Resumiendo, se trata de unos jóvenes (el estudioso ñoño, su amigo feo, el capitán del equipo de futbol americano, su novia y las dos chicas con cuerpos candentes) que en su fin de semana deciden alejarse de la universidad para ir a la casa en el lago de una de las jovencitas (la sensual y estereotípica Sara Paxton). Lo que no saben es que allí se encontrarán con una jauría de tiburones que se los tragará uno por uno. Y no tienen por qué sospecharlo si consideramos que los tiburones suelen frecuentar agua salada y no lagos. Pero… cuando unos de los protagonistas asegura que ese lago particularmente es de agua salada, sabemos que no tenemos que pedir más explicaciones ya que todo será excusado de manera correspondiente. La siguiente pregunta lógica sería: ¿cómo tamaños tiburones llegaron a un lago con agua salada? Y la parcial respuesta es más simpática aun: probablemente fueron traídos por un tifón/huracán. Saciadas todo tipo de inquietudes hasta aquí, resta la mejor vuelta de tuerca que ofrece la película y es sin dudas cuando se explica por qué los tiburones vienen con una cámara en su cabeza (haciendo ecos de los tiburones con lasers en la cabeza de la célebre Austin Powers). Y como si fuera poco hay una escena grandiosa en la que luego de que uno de los protagonistas (manco) pierde a su novia, se adentra en el agua con una lanza en su mano queriendo matar a un tiburón martillo, asegurando que en el lugar de donde él proviene los pleitos se arreglan así.
Txt by: Martín Torres.

