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Un Zoológico en Casa
Luego de la muerte de su esposa, Benjamin Mee decide comprar una casa con un zoológico en el patio trasero. Una historia basada en el libro del autentico Benjamin Mee.
Pocos títulos pueden ser tan descriptivos como el de la última película de Cameron Crowe. “¡Compramos un zoológico!” grita varias veces la pequeña, simpática y a veces empalagosa Rosie (Maggie Elizabeth Jones en el rol de la hija de Matt Damon), como si no recordaramos el nombre original del film We bought a zoo. Y básicamente de eso se tratan las dos horas y 5 minutos de metraje. Benjamin Mee (Damon) es un buen padre de familia que debe lidiar con la muerte de su mujer y las consecuencias que esto trae en su núcleo familiar. Un hijo en plena adolescencia y una jovencita de 5 años resultan un complejo desafío para este buen hombre que decide escapar de su pesar comprando una casa con un zoológico en su patio trasero. Y por ridículo que pueda sonar, es interesante mencionar que la historia está basada en el libro del autentico Benjamin Mee quien vivió (y vive) con unos cuantos animales como vecinos.
Cameron Crowe , aquel periodista de rock con vocación de cineasta, decide esta vez contar una historia muy apta para todo público y repleta de momentos acaramelados acompañados por esos típicos motanjes musicales con canciones de Bob Dylan, Neil Young, Temple of the dog y Cat Stevens entre otros. Este tipo de situaciones son clásicas en las películas de Crowe que suelen apelar a que la carga emotiva de la escena deba mucho a la banda sonora en vez de recrearlo con otros recursos. Basta recordar “Secret Garden” de Bruce Springsteen, utilizada en Jerry Maguire casi como un leit motiv en un par de escenas. No es que el recurso no funcione ni sea poco efectivo, pero a veces es más interesante crear un clima de otra manera más sofisticada, y quizás uno de los mejores ejemplos sea el de Sin lugar para los débiles en donde los Hermanos Coen recrean un ambiente repleto de tensión prácticamente sin apelar al acompañamiento musical.
Es así como rozando la sensiblería extrema y al borde de caer en golpes bajos, el director desarrolla una historia simple pero sólida y bastante bien contada. Aunque pecando de agregar una apreciación más personal aun, los documentales de rock son los que le salen con mayor fluidez, y PJ: Twenty (documental sobre Pearl Jam estrenado limitadamente en Argentina) es un excelente ejemplo de esta afirmación.

