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Dakota Freak Show
La Compañía Patrika estrenó el sábado 5 de noviembre “Dakota Freak Show”, espectáculo cuya dirección y guión están a cargo de Santiago Calvo.
Esta pieza está atravesada por una estética Kitsh, la cual desemboca en un panorama totalmente absurdo y patético llevado al extremo.
El objetivo de la mayor cantidad de los personajes es ganar el concurso de records Freak, que está organizado por las hermanas Dakota (recientemente deportadas de Miami).
La competencia es por querer algo o llegar a algo, ¿quién será el más freak entre los freaks?
Los personajes atraviesan etapas diferentes en el concurso. A medida que transcurre la obra, ésta se tiñe de expresiones irracionales y disparatadas.
Desde el punto de vista de su objetivo final, los personajes se encuentran solos, nadie es ayudado por nadie. Es un camino arduo y desesperante.
El perfil de los personajes es muy explícito, desde el momento en que se presentan hasta cómo intervienen sus impulsos. Esto ocasiona un compromiso con la obra.
La organización espacial es adecuada para la cantidad de personajes; se puede apreciar la obra desde distintos ángulos.
Con respecto a la escenografía, estamos en presencia de un espacio vacio, (el cual es llenado con utilería no permanente, sino con utilería de mano), con un telón de fondo, utilizado como soporte, proyectando allí una síntesis de cada personaje. El telón es muy kitsh y al no ser convencional, por momentos dificulta la lectura.
El vestuario hay que destacarlo, llevado a cabo por Santiago Calvo y Gabriela Lloret, es muy variado y con gran abundancia de color, lo cual contrasta con el telón de color blanco. Está muy bien lograda la identidad de cada personaje a través del vestuario.
La obra es transitada por la música la mayor parte del tiempo; acciona sobre los personajes. Ésta es diversa, utiliza los recursos electrónicos que generan clímax, el cual enfatiza el absurdo del concurso.
Hay un acompañamiento coreográfico, que demuestra una preparación previa, donde se percibe una gran comunicación en el grupo.
La iluminación respeta la estética, siempre hablando en términos de color, en presencia dominante del rojo, el violeta, la negra y la luz de base. En general por ser un espacio relativamente grande, siempre los actores están bien iluminados, accionando en contraste con el vestuario.
A pesar de ser numerosos actores, el espacio está bien manejado, hay armonía.
El ritmo es vertiginoso, no decae, está bien balanceado. Hay que destacar cómo los actores juegan con eso y la gran capacidad y entrenamiento para sostenerlo.
La energía de los personajes, tanto como su construcción física, está muy bien lograda.
Es interesante ver esta pieza, que gira en torno a toque de comicidad; eso sí absténgase si sólo les gusta el teatro convencional. Van a ver género absurdo. ¡Muy recomendable!

