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El Circulo de Maiakovski
¿Puede lograr una obra con su narrativa desacomodarnos del camino seguro que a diario transitamos utilizando las mismas palabras?
La geometría de nuestros
pensamientos puede "no leer" lo que tenemos delante de nosotros, al
tiempo que se percibe que hay algo de sentido oculto en la obra que
discurre ante nuestros sentidos. Podemos también reírnos por hechos que aparecen
en la obra, ya que, el sentido común así nos los indica y al instante volver a
perdernos.
El teatro off de Buenos Aires ofrece obras que
sorprenden por el riesgo que corren tanto en la tematica abordada, como los
caminos que transitan para lograr su propósito.
En El Circulo de Maiakovski, un
misterioso ritual es el hecho por donde gira esta pieza de 55
minutos para evocar al poeta del futuro como emancipador de un presente
que ha conducido a seis personas al borde de la desesperación, anclados en
un camino sin retorno, donde la fe y las cuestiones políticas vinculadas
a sus ideales estarán en juego.
El cuerpo de una mujer es el vehiculo-puente que estas personas
utilizan para evocar al admirado, genial y reverenciado poeta Maiakovski.
Miedos, inseguridades, complejos que afloran, tanto como los sueños adormecidos
que parecen escabullirse de personajes que llegan, con distintas convicciones
pero con la misma liviandad de espíritu, en busca de una reivindicaciones
convocando a Maiskovski, como la vía para lograr su objetivo.
Maiakosvsky fue un genial poeta Ruso que estuvo obsesionado por el futuro
y sus geniales obras discurrieron a comienzos del siglo XX en
momentos de cambios revolucionarios en el mundo del arte, del pensamiento y la
política de la URSS. Sus obras fueron fuente inagotable de talento puesto al
servicio propagandístico de la revolución rusa.
Podría decirse que la obra explicita bien el hecho ritualesco y ello es
un gran acierto, aunque también se puede inferir que es justamente la ausencia
de más vuelo poético en la dramaturgia lo que ofrece
flancos débiles, pues el genial poeta tiene una alta dimensión en su
abundamente obra que le podría otorgar aún una mayor textura y brillo a esta
fuerte apuesta teatral.
Es acertada la decisión en la dirección al poner en la voz del personaje
de Fernando Llosa "la voz del público", quien
muestra el mar de acontecimientos que se abaten ante él apelando al
sentido común, logrado en ello en una sólida actuación.
El personaje que compone Jimena Anganuzzi es lo mejor de El
Círculo, ya que logra una notable creación artística, componiendo un persojaje
profundo, dramático, magnánimo distante de quienes la rodean. En ella
ancla la obra y logra insuflirle ese otro lugar dimensional desde donde
ha sido convocado Maiakovski.
Las restantes actuaciones no desentonan y lucen bien plantados y creíbles
en la (re) creación de sus mundos internos.
En la puesta en escena, Marcelo Subiotto (dramaturgia y
dirección) eligió ocupar no solo todo el escenario en forma equilibrada, sino
que apostó a la utilizacion contínua de los cuatro vértices por donde los
personajes salen y siguen su habla detras del público, capturando a través
del "sonido envolvente", la atencion por partida doble.
El Circulo de Maiakovski, es tener de
repente en tus manos un libro extraño, mágico, misterioso y bello. Leerlo te
llevará a lugares nuevos, tras lo cual quedarás enriquecido.

