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Konga, callejón de los espejos
Casanovas y Solá logran realizar en el Maipo un voudeville impecable
Jean François Casanovas y Eduardo Solá, junto a un excelente elenco de actores y bailarines, son quienes transitan con refinada precisión el majestuoso espacio teatral del Maipú Club. “Konga” es un caleidoscopio de verdades/ironías sobre los distintos géneros del mundo del espectáculo narradas dentro de una secuencia de cuadros. El espectador se ve inmerso en una intensa complicidad con la acción dramática, donde los personajes, deambulando entre el público con un timing impecable, van componiendo imágenes en perfecta secuencia, cuadros vivos que hacen del lugar una obra performática. Todo pareciera tener una fuerza de gravedad inversa, ascendiendo y estirándose, mientras los personajes levitan. Todo esto, gracias a la grandeza de grandes autores como Casanovas y Solá, junto a Sandy Brandauer.
El público ingresa en un café concert recibido por nueve personajes excéntricamente glamorosos: tres Drag-queens de alta categoría, cinco actores y bailarines precisos y talentosos (Daniel Busato, Omar Mamani, Diego Nocera, Lucas González y Martín Vojacek), y una actriz (Brandauer), quien a la vez es una bailarina despampanante. El espacio escénico, de a poco, se convierte en un cabaret delicioso en el que más de 30 números hacen de “Konga: callejón de los espejos" un voudeville impecable paseándonos por lo esperado y lo inesperado de la revista con matices de sensibilidad, erotismo y contemplación. Cada textura dramática tiene una delicada terminación en curva. Abunda la belleza en su máximo esplendor.
Aquí hay de todo: peleas de vedettes, transformación de hombre a mujer, seducción del tango, cuartetos musicales de los 50’s, hermanas de un “caserón de Belgrano”, interpretación en vivo por Casanova de una bellísima pieza musical de Liszt, performance con proyecciones, monólogo, poesía, striptease y mucho glamour. Así, asistimos a un desfile de divas y galanes que cautivan con interpretaciones impecables y encantadoras.
En “Konga” los vestuarios varían constantemente sin repetirse, son piezas de arte junto con el trabajo ajustado de iluminación y sonido que actúa e interactúa con la destreza, plasticidad y precisión fono-mímica de estos artistas para envolvernos y llevarnos a otro tiempo. El tiempo donde renacen Rita Hayworth desnudando su brazo al son de “Gilda”, Norma Desmond bajando escalinatas, perdida entre la ficción y la realidad y hasta la preciosa Betty Boop que toma el cuerpo de Brandauer para convertirla en un dibujo animado. Con interpretaciones impecables, Casanova y Solá conquistan al público acompañados por un elenco de un peso artístico contundente y refinado.
Esta producción increíble es un plan perfecto para quienes quieran salir de la monotonía, disfrutar de una copa y experimentar el esplendor del teatro de otra época.

