Estás en Reviews de Teatro > La Idea Fija
La Idea Fija
Aquello que está ahí, al alcance de la mano que no llega.
Es complejo describir un espectáculo que desdibuja los límites entre el teatro y la danza. Son las imágenes y el sonido los que cuentan e imprimen sensaciones. De cualquier modo, se puede describir que: de un hombre solo, tratando de encontrar algo parecido al placer emanan otros personajes que ingresan en su sueño o pesadilla.
Caras y cuerpos que se funden en choques, en ensambles, frotándose, fusionándose, intentando alcanzar algo que nunca llega.
Parece no importar contra qué o sobre quién se desata la fiera eléctrica, el tema es que hay algo que quema y que desborda el sentimiento oprimido y se manifiesta en el movimiento del cuerpo.
Con una coreografía compleja, que explota al máximo la capacidad de los bailarines actores, Pablo Rotemberg alcanza momentos intensos de emocionalidad, causando desde risas nerviosas a absolutos silencios, como si por momentos de la ironía se desplegara un manto frío de patetismo y soledad. Los bailarines Alfonso Barón, Rosaura García, Vanina García, Juan González y Mariano Kodner, entregan absolutamente todo para desarrollar esta biomecánica del deseo enajenado. Es imposible imaginar este espectáculo con otros bailarines.
Cada uno de ellos es autor de su propio trabajo y juntos se meten en la idea en movimiento del talentoso Pablo Rotemberg que por suerte, no para de mostrar facetas intensas.
Por supuesto, la sonoridad de la obra y la iluminación son fundamentales en esta idea de contrastes. El músico Gastón Taylor y el iluminador Fernando Berreta, han encontrado el marco exacto para este concepto de lo mecánico y lo humano.
La danza tiene la capacidad de lo abstracto y el teatro la síntesis argumental y la puesta en escena que organiza y potencia el tema que encierra la pieza.
Un espectáculo que rompe estructuras para rearmar concepto.
Absolutamente imperdible.

