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La mujer ...
Jazmín Stuart debuta como directora con una obra de su autoría. Una hilarante autocrítica de...
Jazmín Stuart debuta como directora con una obra de su autoría. Una hilarante autocrítica de la conducta femenina de cara a las relaciones con el sexo opuesto, que incluye situaciones universales. Ofrece un recorrido tragicómico por la neurosis, pasa por el desamor, la obsesión, la inseguridad y la histeria.
El espectáculo, cuyas localidades se agotan cada función, integra tres escenas que provocan graciosas identificaciones. Distintas mujeres personifican los cuarenta, treinta, y veinte de sus vidas; aparecen en cada secuencia representando absurdos relativos al comportamiento de las parejas. El enfoque de la puesta recae sobre ellas, sin embargo ellos también son expuestos en sus distintas facetas y discursos. Tres hombres, Walter Cornás Galante, Luis Mango y Mariano Farran, conviven en escena con Victoria Hladilo, Cinthia Guerra y Jazmín Stuart. Tanto las actuaciones como la dirección merecen ser ovacionadas.
Una Helenita abandonada habla con el amor de sus sueños y encuentra, en su obsesión, todo lo que ella imagina del hombre que es, para saber quien es ella. Nadia , en cambio, le teme a la materialización de sus expectativas y las aleja. Una chica más joven critica histéricamente a un eventual novio para asegurar su invulnerabilidad, pero descubre el amor.
Más conocida como actriz por su participación en “Historias de sexo de gente común”, “Son Amores”, “Verano del ‘98” ó por su actuación en el cine en “Ciudad del Sol” y “Tremendo amanecer” Jazmín es egresada de la Carrera de Dirección Cinematográfica (donde estudió con reconocidas figuras como Ana Katz, Damián Szifrón y Mariano Llinas); y formada en las escuelas teatrales de Hugo Midón, Cristina Banegas, Augusto Fernández, Mauricio Kartún y Julio Chavez. También Hladilo y Guerra trabajaron con este último.
Según Andy Kusnetzoff, una de las parejas de la obra de Jazmín está basada en la relación de ellos dos. A lo que ella contestó: “vení a verla, te vas a divertir y vas a decir que suerte que me separé de esta loca, la obra es una autocrítica, y eso te va a poner contento.”
La escenografía, floridamente decorada, es versátil, y conjugada con el vestuario, los colores y la iluminación de Sandro Pujia, facilita la movilidad escénica. La musicalización también es combinada con avidez y exalta los ánimos al ritmo de la actuación.
“La mujer debe ser cariñosa, coqueta y ardiente”, dice el bolero. Luego, como corolario, “la mujer que al amor no se asoma no merece llamarse mujer” que en un tono romántico le indica que su ser depende de ser para otro.

