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La Prótesis
A través de una atmósfera original el director Martín Kahan nos muestra en un mismo universo la magia de la opera lírica con el perverso mundo subliminal de la ortodoncia.
Conjugando espacios totalmente diferentes en una puesta muy precisa, el director nos instala en una situación atípica por las relaciones entre los intérpretes, aunque interesante desde una situación conflictiva seductora y sádica que se va desarrollando entre las almas que traslucen la delgada luz que atraviesa La Carbonera.
En un
destartalado consultorio odontológico, un dentista borracho y jugador debe
realizar una prótesis a altas horas de la madrugada a una bella soprano. Esta
operación se realizara a pedido de un turbio personaje que le ofrece, al
oscuro galeno, la cartera de clientes de una Obra Social a cambio de sus
servicios.
A partir de
este conflicto los intérpretes desarrollan relación sensual basada en el poder
del dentista con su torno intimidante y los celos de su pareja, unidos por un
dominador común, la pasión.
De repente
las escenas se tornan de un bizarrismo delirante cuando los límites de la
inconsciencia, provocados por la ensoñación anestésica, dan un salto de ritmo
inquietante que es efectivo.
Todas estas
extrañas relaciones nocturnas son apoyadas por un elemento escenográfico
potente, una maquina odontológica Rifter del año 1926 donde los actores
se mueven con gran plasticidad, por los contornos y sus aristas, iluminando sus
figuras con movimientos plásticos atrayentes.
La dirección
de actores es muy ajustada, pues a pesar de sus diferentes variantes como
intérpretes, los actores se mueven en una misma línea emocional: son muy
parejos y creíbles.
La puesta en escena es de carácter intimista y las luces son mínimas y necesarias, el espectáculo se sucede casi en una penumbra esclarecedora.
Hay un gran trabajo corporal y coral de Natalia Lopez , el eje líbido de la obra.
Excelente trabajo de Martin Kahan, una elección inevitable para la cartelera off.

