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La Sierva
Una intensa relación entre un juez y una sirvienta acusada de matar a su patrón.
“La Sierva”, en versión teatral de Andrés Bazzalo, narra la relación compleja y apasionada entre Lucrecia, una sirvienta acusada de matar a su patrón, y Bedoya, un Juez de la Nación. La historia transcurre durante la segunda mitad del siglo XIX en un ambiente terrateniente de la provincia de Buenos Aires.
La pieza, basada en una novela de Andrés Rivera, presenta de entrada un mundo de enfrentamientos binarios: el campo y la ciudad, el sirviente y el burgués, el indio y el europeo. La historia parecería querer recordar una vez más aquel viejo dilema fundacional de la Argentina: civilización o barbarie. Sin embargo, en la intimidad, las cosas nunca son tan simples.
Bedoya, admirablemente interpretado por Luis Campos, ejerce una violencia sexual y verbal sobre Lucrecia (Heidi Fauth). Pero ella se pregunta a si misma “¿Por qué no me escapo?”, mientras él le suplica “domame, domame”. Así, los juegos de sometimiento y dominación se complejizan para poner en relieve la crueldad de las relaciones de poder tanto en la política como en el sexo.
La obra es recomendable para aquellos que gozan del teatro realista en el cual la crueldad de las relaciones de poder es expresada en la relación y el apego de los cuerpos. Sexo, política, historia e histeria recorren la obra sin pudores.

