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Parece ser que me fui
Hay un momento de nuestras vidas en el cual nos invade un pensamiento inevitable “…algo mas tiene que haber” con esa necesaria frase encontramos la puerta de entrada a un mundo fantástico en el cual damos razón a nuestras existencias.
En esta atmósfera confortable nos introduce Marina Barbera con una mágica interpretación de Marta , que se escapa de una realidad y se dispara hacia un sin fin de situaciones en un espacio totalmente despojado y a su vez rico en intensidades y sentimientos.
Iluminada por una sutil poética de imágenes, cautiva a la colmada sala del No avestruz con un vaivén de ilusiones que despiertan sonrisas.
La herramienta: el mínimo pero inconmensurable universo del clown. Instalándose en climas íntimos. La intérprete desarrolla mínimas historias donde sucede de todo.
En un recorrido rítmico y armonioso va asumiendo diferentes situaciones desopilantes y a la vez conmovedoras que nos llevan a parafrasear “…pero mira que bien esta chica”.
Sostenida por una sólida dirección de Rabel Sokolowicz donde absolutamente nada esta librado al azar. Los climas e intensidades creados por la directora son deliciosos y refrescan las vivencias de la querible y entrañable Marta que parece flotar encantada por una inspiración ensoñadora.
Ricardo Sica se luce con una iluminación que aporta más que un significado: un decir, una poética de imágenes que nutren y enriquecen el espectáculo.
Es importante destacar la música original de Agustin Flores Muñoz, esencial y precisa.
Parece ser que me fui nos ofrece una alternativa para agradar nuestros
corazones.
Especial para aquellos que desean cumplir ese deseo.

