Estás en Reviews de Teatro > Sin voz
Sin voz
Una muerte, una historia que contar, un homenaje, una dirección que se expone abiertamente a los ojos de los espectadores.
Cuando alguien cuenta una historia desde varios ángulos de interpretación genera una visión más amplia y agranda el escenario a través de variados matices de composición.
Sin voz es una puesta que intenta mostrar el interior creativo de una obra de teatro, el génesis, la motivación, cómo se va gestando, sus inconvenientes y la manera de armar un argumento que se va fragmentando.
Una mujer queda viuda, su marido era escritor, ella directora de teatro.
Impulsada por la tristeza y la desolación decide llevar a escena los cuentos y fragmentos de la novela inconclusa de su marido.
Convoca a los amigos íntimos del escritor, quienes a pesar de no ser actores, rinden un homenaje con sus interpretaciones, poniéndole voz y cuerpo a sus palabras escritas.
En ese momento se pueden vislumbrar dos ejes de relato, el de la caótica y problemática manera de encarar un proyecto teatral y el del dolor de la ausencia y el sentido del transito de la vida,a veces fútil y desprendido.
La obra gana a su vez ritmo en los constantes cambios de relatos que intentan vivir los actores que hacen de actores. Hay una comicidad de lo suspicaz del género, la crisis madura de las parejas y sus relaciones.
Gabriela Izcovich le pone su alma de directora, encarnando su labor en el mismo escenario. Interpretándose naturalmente como una innovadora creadora.
Los actores trabajan con mucha ductilidad y soltura, a la vez su credibilidad es autentica, y sus trazos en escena parejos y firmes , fruto de una apoyatura estable y trabajada por la dirección.
La puesta en escena tiene varios ejes de fuga interesantes, como también, el tratamiento de las salidas y las fracturas de escenarios.
Muy lograda idea de una Gabriela Izcovich que nos invita a sorprendernos.
Una agradable opción para finalizar una salida de libros y calle Corrientes.
Más info de la obra en cartelera acá.

