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Sit Down Tragedy, Fernando Peña
Apoyado en su fuerte carisma, en su gran histrionismo, en sus impecables construcciones de personajes y en el irreverente-cómplice y desenfadado humor, Fernando Pena lleva a cabo en Sit Down Tragedy un notable show.
El show tiene como estructura conceptual la propia vida de Peña, aunque continuamente pega un salto a la cotidianeidad, logrando así trazar un fresco de nuestra sociedad (porteña-argentina), en un espectáculo de gran factura artística, en el que pone al servicio de ello no solo su innegable talento sino también su corazón.
La carta a la Presidenta Cristina Kirchner en un importante matutino porteño a raíz de la promocionada y famosa discusión con el dirigente piquetero K, Luis D'elia, sus posiciones en lo político,social, cultural y religioso, sus trabajos mediáticos, el envase que utiliza para batallar contra nuestro sistema, todo ello esta reflejado en este espectáculo que brinda el en teatro Margarita Xirgu.
Su faceta actoral, en esta puesta está explotada en toda su dimensión: notables creaciones poniendo, literalmente, el cuerpo al servicio del show. Una bien instrumentada idea conceptual sostenida por las tragedias de los distintos personajes, a quienes les adosa su impronta humorística y su innegable y fuerte personalidad hacen de el espectáculo un hecho conmovedor.
La escenografía es mínima: un sillón que utilizará mayormente su buen co-equiper Javier de Nevares, una silla y una pared como marco de referencia espacial de una casa de barrio, bastan para que Fernando Peña desarrolle su mundo creativo.
Mario Modesto Sabino III, sera un italiano que mira "para afuera" desde su casa y entre ello y la convivencia con su mujer -presente solo en el texto-, Peña abordará un personaje querible, sensible, simpático, con una tristeza que llega como un rayo anestesiando al espectador.
Un muchacho con síndrome de down sera otra de las creaciones que dejará a más de una espectador a medio camino entre la risa por las dificultades que presenta el personaje en su comunicación y la seriedad ante un hecho tan fuerte y sensible, (ética culposa mediante).
En el programa de mano, aparece una foto que data de 1971, en la que el artista afirma que ni bien recordó ese fuerte momento de su vida, pensó en la soledad. Sobre dicho sentimiento y la vida que eligió construirse, corre de modo autobiográfico su espectáculo. Un show de humor, sobre su alegría de vivir, sobre el universo sexual, sobre su fe inquebrantable en sentirse desde siempre artista y sobre la candente realidad – donde las improvisaciones están a la orden del día- es el resultado de sus momentos de soledad y reflexión.
El ping pong con el que constantemente interpela al público, es otra de las ramas por las cuales viaja su desbordante energía.
A su público le dirá sutil e implícitamente que en este soñado momento de su vida, deja todo de sí.
Fernando Peña brinda un espectáculo sensible, de alto impacto, donde lo políticamente correcto en su forma y en lo narrado, queda allá lejos, en la banquina.




