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Un Hueco
Experiencias realistas atravesadas de magia
Existen diferentes puntos de vista para abordar el hecho escénico llamado teatro.En si nos podemos preguntar ¿En que consiste una puesta, un hecho artístico, la actuación de acciones racionales o irracionales?Las convenciones nos legitiman una norma general: una división entre espectadores de un lado e intérpretes del otro dentro de una sala, a la cual llamaremos teatro, como la actividad que estamos admirando.
Aquí todo es diferente.
Cuando uno ingresa al “Estrella de Maldonado”, ya estamos entrando a la historia que Juan Pablo Gómez nos quiere contar; desde su portón celeste, el saludo del portero, la cancha de baby futbol, en todos esos elementos, hay un perfume de barrio incitándonos a lo real, a entrar en esta ficción; nos sentimos contagiados de una atmósfera que nos invita a la transparencia de la realidad.
Subimos, escaleras arriba y nos metemos dentro de un vestuario oscuro de luz mortecina. La lumbre de un cigarrillo es la que enciende la accion, el hecho, un ocultamiento…
Tres amigos escondidos de la tragedia, de su presente, de su probable futuro …
Con la idea de un exterior peligroso acechando a los intérpretes, se construye un encierro visible dentro de su sentir y su gestualidad.
Es notable la poética del decir, la narración de las anécdotas están atravesadas por estos cuerpos totalizados en almas azules, vemos esas acciones ridículas, allí en lo cercano, en lo intimo, en las dermis de sus corazones.
La magia de la representación parece desvanecer las fronteras entre público e intérpretes. Todos estamos en ese vestuario, nadie quiere salir. El espectador quiere continuar con el deleite de la realidad, el instrumento actoral, interprete, atenaza nuestras pupilas con acciones triviales, la credibilidad misma del artificio perfumándonos de vivencias y un espacio que jamás se ha sentido tan afortunado.
De repente el espacio es modificado, algo se advierte, un posible epilogo. Y la funesta convención que nos lleva a batir palmas a rabiar por el acontecimiento, una perfecta puesta.
Al salir del vestuario, igual parece que estamos a un velando a ese pobre amigo, nos saludamos en silencio por respeto al difunto y salimos.Al llegar a la Avenida Juan B. Justo con cierta suspicacia de estar atravesados por una trascendencia, nos preguntamos ¿Esto esta Pasando?
Impecable experiencia que nos motiva a ingresar y ser parte de esta historia, allí en este Hueco Azul.

