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Albert Plá: “Uno hace lo que puede para explicarse”
Tras tres exitosas visitas, el catalán camaleónico presenta este fin de semana en Buenos Aires “El malo de la película”, una extraña fusión de cine y teatro.
Es muy difícil seguirle el tiempo a un artista como Albert Plá. Dueño de un estilo inclasificable, que fusiona teatro, música y humor corrosivo, fue ganando fama y popularidad en España desde la independencia misma. Ese mismo espíritu de autogestión se trasladó a Argentina, donde en cada una de sus tres visitas su convocatoria fue en aumento, al punto que su último espectáculo “Canciones de amor y droga” se presentó primero en La Trastienda, para luego trasladarse a Niceto.
Esta vez, el catalán no viene a presentar un recital, sino un proyecto mucho más ambicioso. Se trata de “El malo de la película”, una extraña mixtura en la que conviven una película y una obra de teatro. Según el propio Plá, “el protagonista es el malo. Es un abogado de una inmobiliaria multinacional que quiere construir un polígono industrial en un área rural. Están presentes los pensamientos de esta persona mientras va conduciendo el carro hacia este lugar”.
Judit Farrés, a esta altura inseparable compañera de Albert en la musicalización de sus espectáculos completa el cuadro: "La película está hecha con una cámara muy simple, así que no tiene sonido real, todo se le ha puesto después. Hay desde música a ruidos y demás. Lo que sí hicimos es que el sonido está hecho con 5.1. Entonces, al ver el espectáculo hay ruidos o voces que son segundos pensamientos que entran por diversos lugares”.
Desde el comienzo de su carrera, las temáticas abordadas por Plá en sus canciones fueron muy cuestionadas, llegando al punto más crítico en “La dejo o no la dejo”, que narra las cavilaciones de un joven que se entera que su novia es, a las vistas de su sociedad, una terrorista. Sin embargo, por el momento “El malo de la película” fue muy bien recibido, sin pormenores. “La gente de momento no nos echó de ningún lado, y parece que se ríen. Cuando hicimos la película la hicimos riendo, así que va bien”.
A pesar de lo estructurado que pueda parecer realizar un trabajo así, Albert admite que nunca responde a un esquema de trabajo, sino que simplemente deja fluir las cosas. “La idea fue accidental, jugando con el ordenador, haciendo cosas y grabando cerquita de casa. Ahí nos quedó la película, después surgió la posibilidad de hacer un espectáculo teatral y mezclamos. Es verdad que cuando más cibernético uno se vuelve, más artesano se siente, porque puede hacer lo que gusta. No sé si es bueno o es malo, pero en este caso fue así”.
Esta cuarta visita de Plá coincide además con la edición de “Vida y milagros”, un cd / dvd grabado en vivo con algunas de sus mejores canciones. En muchas de ellas, aparecen las figuras de los marginados, pero su autor no cree que se trate más que de una casualidad. “Nunca he intentado hacer canciones sobre freakies, cualquiera puede ser cualquier cosa. Sí hay personajes a los que la gente les presta más atención”, reconoce.
A la hora de definir su obra, Albert intenta sintetizar (en su también escueto discurso) cuál es la dinámica de su trabajo: “Yo creo que uno para explicarse, hace lo que puede. Uno a veces tiene el lujo de poder contar con un escenario para poder trabajar, y a la gente le da igual que uno salga de amarillo, verde, con guitarra o con trompeta. Si, en definitiva, lo que va a ver les interesa.”

