Entrevistas
Gustavo Lamas, un DJ para marearse
Dejar que todo se dé solo, a veces resulta bien. El destino de este chico electrónico se dio por casualidad y el esfuerzo valió la pena: se lo ve bien en lo que hace. Está cosechando frutos y este año presenta su disco más bailable, “Mareo”.

Contame un poco de tu nuevo disco.
“Mareo” se diferencia mucho de los otros, lo pensé especialmente para la pista. Venía tocando mucho y fui experimentando con los sonidos, viendo la respuesta de la gente. Es mareo porque fue difícil acomodar las canciones, la idea. Estoy contento de cómo quedó. Es un disco bailable, desde el principio hasta el final.
¿Cuáles son tus influencias?
¡Uhh, tengo muchas! Yo escucho de todo: Beach boys, pop, rock... Puedo nombrarte a Kraftwerk también. Pero no sé, yo investigo y escucho y me gustan muchas cosas. No tengo algo bien definido.
¿Cómo fue arrancar en 1997 cuando el mercado de la música electrónica no tenía este prestigio?
En realidad nunca pensé ni siquiera en el mercado cuando arranqué, porque fue medio de casualidad que llegué a la música electrónica. La única participación que había tenido era tocando teclados en grupos de rock del colegio y cosas así, después incorporamos un sampler a eso y me pareció interesante para el grupo. En un momento, pasé a no necesitar a los otros músicos directamente, porque sentía que me era mucho más fácil volcar las ideas que yo tenía solo con el instrumento, sin la necesidad de los otros que a veces era muy complicado ponerse de acuerdo…
Empecé a experimentar, sin pensar en hacer una carrera y grabar discos, fue como una cosa de pensar que tenía un instrumento y que hacía lo que tenía ganas durante un tiempo. Lo que me pasó fue que ya tenía mucho material, y lo empecé a mostrar a gente. A partir de eso, me dijeron que estaría bueno que grabe, y ahí hice mi primer cd. Era bastante difícil en ese momento hacer un disco, no era que lo podías grabar en tu casa y repartirlo. A partir de ahí surgió la carrera, no pensé en el mercado y todavía me cuesta pensar en función de eso y de lo que pasa. Estoy bastante al costado.
¿Qué te imaginabas en ese momento?
Fue todo bastante de golpe, de estar encerrado en mi casa haciendo música pasé a que me llamaran para tocar en lugares para tener que presentarme. Siempre me gustó la música y nunca sabía de qué manera iba a terminar relacionado, porque también me interesaba mucho todo lo que es la información, en un momento pensé que iba a ser periodista. Yo sabía que iba a terminar haciendo algo con la música, que mi futuro no era trabajar en una oficina.
Pero tampoco me imaginé que esta carrera se iba a desarrollar, fue todo paso a paso. Al principio era tocar en centros culturales porque había gustado el disco. La verdad es que nunca tuve una expectativa demasiado grande. Todavía tampoco, voy haciendo las cosas paso a paso, no tengo metas muy gigantes.
¿Cómo fue tocar con la gente del “Mutek”?
Lo que pasó fue que después de esa época en que toqué en centros culturales, me editaron un disco en Alemania. Yo no esperaba absolutamente nada, llegó un disco mío por un amigo allá y les gustó. Recién estaban empezando el sello, habían venido acá y sacaron un cd compilado de música electrónica de Buenos Aires, en el que había dos temas míos. Para mí era un demo, no tenía consciencia total de que fuese un disco, se los di, les gustó y lo editaron así tal cual. A fines del ‘99 empezó a haber una repercusión más internacional, por decirlo así. Al año siguiente nos fuimos al SONAR y a Alemania con Leo Fresco, con quien habíamos hecho Rascacielos. Ese viaje permitió conocer a otra gente y entre ellos había gente de Canadá a la que le había gustado el material, y me contactó. En ese momento recién había comenzado el “Mutek”. Un año después, en el 2001, me pidieron que vaya y a partir de eso mantuve el contacto y fui el año pasado. También toque en la versión de acá y en la de México. Eso hizo que ellos tuvieran noticias de Buenos Aires y quisieran hacer cosas.
Nombraste el SONAR… ¿Cómo fue allá? ¿Tenés idea como será acá?
Del de acá no tengo idea de nada… En el de allá todavía era un momento donde todavía no había explotado del todo. Está bueno porque ves un montón de cosas, pero por momentos ves demasiado, suceden muchas cosas al mismo tiempo y te perdés de mucho. Está apuntado hacia muchos lugares distintos y es difícil llevarse una idea concreta. Fue una experiencia increíble, fuimos con el sello Frágil y de la nada terminamos teniendo un stand. Estábamos conectados con gente de todas partes del mundo que escuchaba nuestra música, y siempre sirve compararte con los otros y ver como son las cosas mas allá de las dificultades de cómo es acá, hay una situación de lo que uno hace, del material y te das cuenta que hay gente interesada en eso.
Cómo va a ser acá no tengo idea, pasó mucho tiempo y ya están en una etapa expansiva que no sé que es lo que van a traer…