Entrevistas
Boom Boom Kid
Si alguna vez el cosmopolita Manu Chao se declaró Ciudadano del Mundo, pues entonces Boom Boom Kid resultaría ser el Principito del Mundo.
Inquieto por naturaleza, merodeador de latitudes impensadas y la persona más laburadora de toda la escena nacional. Boom Boom Kid se monta en su frisbee y nos revela algunos detalles de los avatares de su vida cotidiana, su última producción discográfica hasta el momento y lo feliz que se puede ser con muy poco.
Contanos un poco sobre el proceso de grabación de Frisbee.
Bueno, la grabación fue de lo más experimental. En más de la mitad del disco donde no hay guitarras hay bajos, y donde hay bajo no hay guitarras. Usamos muchas guitarras, diferentes equipos, algunos tocados con trucos caseros. Estuve, sí, más tiempo en estudio y en la sala preparando el sonido que se puede escuchar ahí. Es muy divertido que chicos que escucharon el CD más de diez veces aún no lo perciban. Grabé parte en San Francisco, USA, San Pablo y Bs. As. Que fue donde pasé más tiempo tocando desde que nació la idea hasta que se hizo real. El frisbee porta el CD que inventé para abrazarlo. Estoy muy feliz, las voces se dieron en primeras tomas. Así que...
El disco es bastante extenso, ¿crees que ya se perdió esa costumbre, a nivel general, de hacer discos largos? ¿Pensás que la gente quizá no tiene tiempo de sentarse a escuchar un disco de más 70 minutos?
Sí. No se hacen discos muy largos, y no sé por qué. En este caso, desde que nació en mi cabeza la idea de que el álbum se llame Frisbee y me encapriché con que tenía que venir el frisbee en sí. Hasta que di con la fábrica. Luego tuve que mandar a fabricar un molde que salió tres veces mal, hasta que voló y el CD no se cayó. Tardé más o menos nueve meses, sí. En ese tiempo no paré de viajar por varios lugares del planeta, donde había un recoveco, sea la hora que fuese, me ponía a grabar. En estudios caros y en una pequeña notebook, también con dos muy buenos micrófonos. Por otro lado, al tardar tanto tiempo se juntaron muchas canciones, no entraron en todo el CD y quedaron 12 canciones afuera. Ahora en agosto se relanza el disco acompañado de un vinilo de 10’’ escondido (obvio, ¡dentro de un frisbee!). O sea que serán las 35 canciones del CD más 12 son 47 temas ¡qué bien!
La gente no se sienta a escuchar un disco más que yendo a un lugar. El rito ese, no sé qué hay... debemos ser pocos los que hacemos eso. Como los que se toman un tiempito para leer, también. Las disquerías buenas y las librerías buenas están desapareciendo de los barrios, ¿no lo ves?
¿Es tú disco más ecléctico hasta el momento?
Bueno, mis discos son así desde Anesthesia, mi primer CD. Es un crossover de rock punk folklore. Tiene canciones como “Hunt” y de ahí pasás a un tema tipo thrash. Mi primer demo del ’89 tenía canciones de thrashcore, pero al final había un instrumental tipo Ennio Morricone del subdesarrollo silvado y todo. Es lo que soy: un divagante, un aventurero de la canción, un problema para las clasificaciones. Soy todo, soy nada. Soy un murmullo de colibríes salidos de la trompa de un elefante hambriento de amor y sol.
Presentaste Frisbee en el Malvinas Argentinas, un estadio bastante grande. Esa fue una jugada importante.
Para ese concierto trabajé con mucha gente y me ayudaron mucho en la difusión; hice muchas notas. Claro, es más cómodo y placentero tocar en un lugar pequeño, es más divertido aún. Lanzamos el disco con un video de “El Ex” que grabé surfeando en Perú. Mi temor a las grandes olas pasó, puedo enfrentarme y surfearlas.
Pero los festivales son buenos mientras me gusten las bandas con la que toco o que algunos de los sponsors no sea una compañía que maltrate animales o experimente sus productos con animales. Sí, creo que luego de veinte años de no parar casi de tocar y sin haber tenido difusión radial y televisiva mínima, como cualquier banda, en un sello sin agente de prensa, con un sello discográfico vago como el mío, es muchísimo. No sé, algo debe pasar entre ellos y yo. Amor quizás, ¡ahijunaa!
Hace unos meses enseñaste una muestra basada en algunos particulares dibujos tuyos. Contanos qué tal fue esa experiencia.
Uh, qué bueno que me preguntes de sobre eso. Sí, estuvo genial. Me invitaron mis amigos de Hollywood in Cambodia y de Run Don’t Walk para que exponga durante un mes mis dibujos que uno de ellos vio en mi casa. Mi idea era tan solo hacer un fanzine como los que hago siempre y listo, con dibujos de seres muy coloridos para mí y que son muy importantes, de mucha influencia en mis estados de ánimo. Su música, composiciones e interpretaciones son medicina para mí, y yo los distorsioné a mano con crayón negro sobre papel, o dibujando tablas de skate demolidas por mí de tanto patear por las calles. A la muestra y al fanzine los llamé “Tutti Frutti”. Imprimí 150 fanzines de casi 90 hojas (que se agotaron rápidamente). El día de la inauguración vinieron más de doscientas personas, compré 150 helados de mi bolsillo del sabor tutti frutti para regalar a todos los que entraran a la muestra, mientras hacía repetir a mano con mi pequeño tocadiscos el tema de Ricardito, ¡”Tutti Frutti”! (NdeR: Little Richard, autor del tema en cuestión), ¡¡lo hice por más de una hora!! Hasta que se agotaron los helados. Luego de eso, dejé un disco de Sam Cooke para relajar (risas). Pero me gustó la idea de que todo sea así; Tutti Frutti, ¡que también es uno de los primeros gritos del rocanrol!
¿Pensás algún día que podrías dedicarte más a las ilustraciones que a la música?
Me dedico a ambas desde que nací. Mis días son hacer y escuchar música; dibujar. Tengo mi propia marca de ropa (las Uh! Cositas del Carlo), que reparto por algunas tiendas de aquí y por allá. Intervengo ropa dibujándola, pegándole cosas. Me la paso divertido y canalizo todo el gris que pueda llegar a chupar mi cuore cuando voy a pagar los impuestos al centro.
¿Qué hacés en tu tiempo libre? (si es que lo tenés)
Duermo, cuido de mis animales, trato de plantar más plantas, busco discos y me encanta leer y escuchar música a la luz del sol de las cuatro de la tarde con un buen té.
¿Cuánto hay en lo que hacés de “lo hago por amor al arte” y cuánto de “es lo único que sé hacer”?
Lo hago porque es mi escape. El cuadro que me dieron hace veinte años era para ir directo al internado. Pude demostrar que no era cierto; soy feliz, no molesto a nadie. La música y la pintura. Dejar que las cosas que no te hacen feliz es la cura de todos los males que pueda tener una persona. Con el tiempo se transformó también en lo que hago. En el sponsor de mi techo traslado caprichos y comida. Siempre me mantuve haciendo lo que me gusta, ¡con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero! Al menos lo intento, que es mucho para los tiempos que se viven hoy en día.
¿Se te hace difícil estar tanto tiempo lejos de tu casa?
Bueno, mi casa es el universo, el planeta todo. Soy parte de este universo. Y como todo animal salvaje, y no tanto, extraño el calor de mi manada, que ahora vive en Bs. As...
Luego de estos shows en Niceto volvés de nuevo a girar por el mundo. Describínos cómo va a ser tu itinerario y qué planes tenés para tu vuelta.
OK. Luego de Niceto viene Europa por un mes y yendo quizás a Brasil y Méjico. Seguro tocaré por el sur de nuestro país y Gran Buenos Aires para luego, ya confirmado, irme a Japón veinte días. De ahí luego viene USA por unas semanas, y luego quizás volveré a tocar en Bs. As. Perú, Paraguay y quizá Bolivia, y para febrero Australia. ¡Chin pum!