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Cuentos Borgeanos: “Somos una banda existencialista”
El grupo liderado por Abril Sosa estrena álbum y discográfica. Mientras preparan la presentación oficial de “Felicidades”, cuentan todos los pormenores del disco y por qué aseguran que “el mundo está yendo a un lugar más lindo”.
El título del disco es bastante acertado, parece ser el menos melancólico de la banda, con melodías más alegres y más optimista… ¿Algo más cambio entre el significado de “Misantropía” y “Felicidades”?
Agustín: Misantropía fue un disco muy introspectivo, tardamos un año en realizarlo, incluíamos canciones que después eliminábamos. Estuvimos mucho tiempo tocando, encontrando el sonido en particular y mucho tiempo sin salir a tocar mientras hacíamos ese disco. “Felicidades”, en cambio, fue un disco que fue planeado más fresco, más positivo y optimista con respecto a las letras.
Abril: Igual, si bien parece que “Misantropía” es una antítesis de Felicidades, tampoco lo es tanto. La temática de las canciones y las letras siguen siendo las mismas. Lo que cambió es el enfoque. La mirada trágica de la existencia en Cuentos sigue estando, somos una banda existencialista. Cambió el lugar a donde miramos. La letra de “Cuenta despacio” dice “La vida es para ser feliz”. Lo que diferencia a “Misantropía” de “Felicidades” es la mirada introspectiva, más abstracta. “Felicidades parte” para la exteriorización de los sentimientos.
Agustín: Las temática siguen siendo las mismas: el amor, el miedo, la muerte, todas esas cosas de las que hablaba Shakespeare y se seguirán hablando por el resto de la eternidad. Yo diría que es un enfoque de aceptación. La vida es esto, vamos a disfrutarlo, salgamos hacia adelante. En “Misantropía” se encuentra una canción como “Sendero oculto” que precisamente habla de la aceptación de la muerte.
Abril: Esto es de Cuentos para el mundo, lo que queremos decirles a todos. El cambio fue “mostremos los episodios lindos de la vida”. Internamente uno sigue teniendo los mismos miedos e incertidumbres. El mensaje final es el de “Cuenta Despacio”: la vida es para ser feliz.
Cuentos se ha diferenciado de las bandas nacionales por sus letras, una poética por fuera de la mayoría de las letras del rock… ¿Estuviste leyendo algún autor en particular para el momento de composición de este disco?
Abril: El momento de hacer una canción, y más que nada en el momento de escribir, me influencian más las sensaciones que las cosas en sí. Por ahí leí algo que luego sí voy a volcar en una letra, pero también depende porqué y para quién lo leí y con quién estaba esa noche. Siempre la literatura está en nosotros, no hay día en que no lea, porque me encanta. Es parte de mí, como escuchar música o tener sexo (risas de todos).
Cuentos ahora firmó con una multinacional ¿Cuáles fueron las principales diferencias a la hora de encarar el disco?
Abril: Tuvimos un camino medio raro discográficamente: el primer disco fue totalmente independiente desde la distribución hasta el modo en que lo producimos. “Misantropía” lo sacamos por Iguana Records, un subsello de Sony dedicado al rock, y llegar a EMI nos dio a entender el momento que estamos viviendo. Es decir, nosotros no sabemos de comercializar discos, ni nos interesa. Lo que nos importa es tocar esos discos. Necesitamos ese complemento a la hora de editar un disco, que es una compañía discográfica. Las compañías ya no son más (aunque no creo que alguna vez lo hayan sido) ese monstruo capitalista, el viejo pelado, gordo, con el habano que te hace firmar un contrato esclavizante mientras se ríe en tu cara, desmitificando esa idea absurda que se firma un contrato y sólo es para perjudicar al artista. Es un beneficio porque, si bien se puede hacer un buen disco o una buena canción, a la hora de comercializarlo, de popularizarlo necesitamos de ese respaldo.
¿Cómo se dio la inclusión de Pablo Romero la producción del disco?
Diego: Se dio naturalmente, por cómo estábamos nosotros componiendo canciones y hacía donde queríamos enfocar la banda. Como Pablo es un productor muy versátil, que produjo varias bandas muy distintas, como Miranda!, Semilla, Flor y Árbol, él era el indicado. Queríamos abrirnos también nosotros y nos pareció que era el tipo indicado para este momento de Cuentos.
Agustín: Fue una decisión totalmente acertada desde muchísimos ángulos. Con el tipo llegamos a entablar una gran amistad. Fue tan intuitivo que sea él que la idea que el tenía acerca de lo que debía ser “Felicidades” fue la misma que teníamos nosotros trabajando por nuestro lado y eso fue buenísimo, fundamental para que ocurra el encuentro entre nosotros y él porque estábamos en el mismo lugar.
Ese cambió se reflejó en que en vivo, al menos, Abril no toca más la guitarra…
Agustín: Hubo un cambio importante en Cuentos en el momento que Aprile dejó de tocar la guitarra. En todos los discos anteriores, Aprile grabó y tocaba la guitarra; hay veces en vivo que vuelve, pero cada vez menos…
Abril: Sí, también dejé de cantar, de escribir y me fui. Ahí está el verdadero cambio (risas).
Agustín: Al momento de que dejó de tocar la guitarra, podríamos decir que la base instrumental que componemos se empezó a buscar la simpleza en la función que ejecuta cada uno, hacer de esta construcción un cimiento más fuerte y complejo a la vez.
Se ve una importante mejoría en el disco del uso de las voces y coros. ¿Qué le agregó Romero a Cuentos que no hayan encontrado en discos anteriores?
Abril: Sí, totalmente de acuerdo. Pablo trajo un concepto que nos inculcó durante la grabación que fue: “Acá en Argentina no se le dan bola a las voces”. De hecho en la mezcla, las voces quedaron muy altas, cobraron mayor preponderancia. Cómo resultado de eso, hizo que la gente escuche mejor las letras
Lucas: Lo bueno es que también escuchas claramente lo que Abril escribió y no andar buscando qué quiso decir como si estuviese en otro idioma, lo cual también abre un poco más el juego. ¡Hasta mi kinesióloga me dijo que entiende todo lo que canta Aprile! (risas).
Diego: Creo que se logró que se escuche perfecta la voz, pero también lo que se está tocando desde los arreglos de la batería, el bajo y la viola.
Abril: Pablo es un destacadísimo productor en el tema de manejar las voces y las armonías. De hecho, durante la grabación, me obligaba a hacer 20 tomas del mismo verso o canción. Fue una forma tan trabajosa de grabar que terminó teniendo un resultado increíble.
¿Les costó someterse a un productor “puntilloso” teniendo en cuenta que venía con otra inercia de trabajo?
Agustín: Para nada, aprendí a delegar parte de nuestras tareas. Por supuesto que nunca vino de un modo dictatorial a decir “vos tenés que hacer esto y lo otro”. Nosotros nos encargábamos de hacer lo nuestra propia tarea, nuestra ejecución, pero le dábamos mucho espacio a lo que el proponía porque estábamos dispuestos a dejarnos guiar.
Abril: Yo creo que un productor tan meticuloso como Pablo para algunas bandas puede ser contraproducente y poco fértil. Pero nos abrimos mucho a ese recelo que tiene el artista cuando hace un disco. De repente se dio que llevamos 30 canciones y que nos decía: “¡Están buenísimas! Quedan estas tres” y la verdad que nosotros nos queríamos matar (risas). Después cada canción va buscando su propio lugar dentro del disco, cada canción ocupa su lugar con un objetivo para mostrar tal vez, el multi género que termina siendo “Felicidades”. Queremos un disco que sea para todas las personas. Poco a poco se va perdiendo los géneros, las tribus. La gente ahora se hace fanática de las canciones. El gran invento tecnológico que es el ringtone, por ejemplo, cumple esa función. Lleva a que la gente escuche Intoxicados, Cuentos Borgeanos, Depeche Mode o Linkin Park. Me parece genial que no haya géneros. Si bien Cuentos es una banda de rock o de pop, no es una banda de tango, aunque a decir verdad, tenemos a “Romanticótico” que tiene un poco de tango. De hecho, “Eternidad”, el primer corte del disco, sale en un momento de desesperación, donde no sabíamos que rumbo iba a tomar finalmente el disco. Cuando vio que nos agarrábamos la cabeza, Pablo dijo “Se viene la mejor parte, sigan así”.
Se lo nota como un disco mucho más variado que los anteriores. De hecho incluyeron arreglos de cuerdas de Alejandro Terán en “Té verde” y en “Si morir”
Agustín: “Té Verde” fue una canción que desde el génesis fue algo extraño: Diego tocaba el piano y Abril tocaba la guitarra y cantaba. Ahí dijimos: “Esta canción no tiene que tener ni bajo, ni batería, sino una sección de cuerdas”. En el caso de “Sí morir” fue un tema que a medida que lo íbamos tocando, iba decantando para incluir otra sección de cuerdas.
Abril: Además, la inclusión de Terán fue increíble. Obviamente el tipo se hizo conocido por armar “11 episodios sinfónicos” de Gustavo Cerati. Fue un gusto conocerlo a él, porque además grabó las canciones de onda, porque le gustaron, no fue que se prestó como músico sesionista.
Agustín: Nosotros nos juntamos con él, le mostramos las dos canciones y llegó a la semana con unos arreglos increíbles grabados en la computadora, súper complejos. Fue un momento hermoso.
¿Cómo ven la escena actual del rock argentino? ¿Qué artistas les llaman la atención?
Diego: A nivel local escuché a estos dos gemelos que uno era parte de Mambrú, Inmigrantes, y la verdad que sólo escuché el corte, que está buenísimo. Pero me estuvieron comentando que el disco es mucho mejor todavía.
Abril: Quizás está el prejuicio de que el pibe estaba en una banda prefabricada como Mambrú que era una porquería, pero hace buena música y me parece digno de elogio. Personalmente, creo que me contagié y me puse a la moda. No sigo a ninguna banda, me hice admirador de las canciones: Los Tipitos u otras bandas que no comparto su manera de escribir ni sus mensajes, pero que tienen una canción que me conmueve de algún modo. Hasta las bandas de reviente encontraron un lugar que puede gustar o no, pero las hace mucho más complejas. Podés encontrar cosas buenas en La Mancha de Rolando, aunque no sea la música que yo escuché. O en el artista más increíble del rock nacional: Pity Alvarez, que es un poeta y que a veces queda empañado por toda esa imagen de reviente, pero hace unas letras excelentes. Hace unas fecha tocamos en un lugar en el cual quisimos hacer un cover de “Carismático”, de Babasónicos y cuando lo anunciamos empezaron a caer silbidos de todo el lugar. Me puse loco, realmente queríamos tocar ese tema que nos gusta muchísimo. Finalmente hicimos un tema nuestro y todo quedó como un chiste, pero lo quisimos hacer en verdad.
Sin embargo esa brecha entre rock barrial y rock sónico parece haberse acortado ahora. Babasónicos comparte grilla con Intoxicados en el Pepsi Music y hasta tocan una canción juntos.
Abril: Es porque se acabó la cosa de las tribus. Los chicos entre 12 y 17 años escuchan de todo por suerte, me parece genial. Es como un acto de madurez del publico, que son los que eligen que escuchar, pero también respetando al artista que está antes del tipo al que supuestamente van a ver. A mi me pareció muy emotivo hace un tiempo tocando en Córdoba, había un chico con remera de Intoxicados y una chica con remera de Miranda! cantando canciones de Cuentos Borgeanos. El prejuicio termina afectando todo en la sociedad. El mundo esta yendo a un lugar muy lindo.

