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DORIS: “Estaría bueno que nos comparen con Roxette”
En pleno caos de tránsito y lluvia aconteció ésta nota. A pesar de los embates climáticos y de orden charlamos con Nacho Rodríguez y Marce Blanco sobre su última producción y la actualidad del grupo antes de su show este sábado junto a Los Alamos.
¿Qué diferencia notás entre “Achacandá” y el resto de los otros discos?
Nacho: Por el lado de lo musical, siento que es como una síntesis entre el primer disco y el segundo. Uno tiene el estilo de rock de guitarras más sónico, como es el primero. Tenía temas más desestructurados, en donde jugábamos más con la estructura de la canción de una manera más libre, donde no había una cosa así de “canción pura”. Por otro lado, también está lo complementario a eso; como ves la canción. Una cosa es trabajar la canción de una manera más simple, más pop… y por ahí con otro tipo de instrumentación, como la que está en nuestro segundo disco (Doyle, La Opereta del Gaucho Drogado), que va más por el lado de los instrumentos que no se enchufan: los acústicos.
Éste último disco lo produjiste vos ¿Cómo te viste en ese rol?
Nacho: ¡Bien! Igual, ahora haría un disco distinto. Estuvo bueno tener el apoyo de los chicos, y por ese lado como que me siento muy agradecido de que me hayan dejado ese lugar. Les dije: “Mirá, estoy muy copado con esto, me gustaría hacerlo”. Esto es algo que me interesa más allá de la banda. Fue cómo un gesto de honestidad.
¿Ellos se sintieron más libres sabiendo que vos los ibas producir?
Nacho: Tampoco fue que dije “lo produzco yo y tomo todas las decisiones”, sino que dije “la idea de sonido puede ser ésta, ¿qué les parece?”. Les mostraba mezclas, para mí el sonido debería de ser “así o asa”. Así que por ese lado estuvo todo bien. Después, lo que era más el trabajo de adentro de la canción, de la creación de la misma y de cómo se fueron armando… ahí participamos todos. Es como que fue más una producción de sonido del disco, ¿entendés? De cómo tenía que ser cada parte de cada canción.
¿Y cómo es el método de composición de la banda? Si es que hay uno o varios…
Nacho: Mirá, hay temas que los laburamos todos juntos. Hay temas que llegan con una guitarra criolla y una melodía, y es como que los estallamos en la banda; entre todos. Capaz estamos como tres meses haciendo un tema entre todos. Y hay veces en que llegan más armados, no sé… depende del tema. A veces se labura de a dos. Igual, es todo un ejercicio cuando pasa eso. Es como pintar un cuadro de a cinco, cada uno añade un color. Y cuando eso queda plasmado en una obra nosotros lo sentimos mucho, es nuestro, como que nos vemos todos reflejados todos ahí. Eso está bueno.
Muchas de las canciones que integran “Achacandá” ustedes ya las tocaban con anterioridad en sus shows ¿Necesitan testearlas previamente ante el público?
Nacho: No sé si es un testeo ante el público. Me parece que es más una necesidad nuestra de querer cambiar el repertorio, de no aburrirnos, de no volver siempre a lo mismo. Es algo que necesitamos. Básicamente es algo que nos gusta hacer. Repetir y repetir no tiene sentido. Las canciones nuevas que van saliendo las vamos tocando, no sé. Por ahí, desde de un lado de “marketing”, estaría mal, ¡habría que guardar todo!
En cuánto a la experimentación de sonidos en el estudio ¿Eso a uds. les cuesta más trasladarlo a los shows en directo?
Nacho: Con “Doyle” no lo pudimos hacer, porque si te lo ponés a escuchar con auriculares hay como 40 tracks. De hecho, el proceso que tuvimos que hacer después de grabarlo fue el de sacar y sacar tracks ¡porque habíamos grabado todo lo que queríamos! Sin embargo, con éste último disco no pasó eso. Lo que nos propusimos con “Achacandá” era que suene como la banda en vivo. No sobre-grabar voces, no sobre-grabar guitarras. O sea, lo que nosotros tocamos cuando estamos ensayando; que suene eso.
Ustedes tocaron con muchas bandas disímiles entre sí ¿Por qué piensan que es eso?
Nacho: Yo creo que es porque no tenemos un género definido y eso hace que podamos tener temas que suenen a Los Álamos, Los Natas, Rosario Bléfari o a Bicicletas, ¡es seguro que hay cosas en común! Estamos en el mismo momento haciendo música, escuchándonos. ¡Yo escucho a todos ellos!
*Demorado por la lluvia, se suma Marcelo a la charla…
Marce: Capaz el género es el “escapismo”, nos escapamos de los géneros en realidad.
Nacho: Por ahí encontremos nuestra identidad, no sé… en la multiplicidad, o si alguna vez vamos a encontrar un género que nos quepa. Estamos como en la búsqueda de eso.
Marce: Uno madura igual y se casa, creo.
Nacho: Iba a decir justo eso: como que estamos en nuestra vida también creciendo y buscándonos a nosotros mismos, y por ahí la banda esté por eso.
Muchas de las actuales bandas como que sacan un disco y esperan varios años más hasta sacar el otro. Ustedes no trabajan así, son como bastante prolíficos en ese sentido.
Marce: Sí, el hecho es que tenemos mucha superproducción. O sea, tenemos todo el tiempo temas de más y no nos da el tiempo físico para ensayarlos, armarlos y grabarlos como quisiéramos. Si nos invitaran a vivir a Abbey Road sacaríamos un disco cada dos meses, que no te quepa duda de eso. El caudal está, lo que pasa es que tenés que salir a tocar, sacás un disco y tenés que darle bola; es como un hijo. Lo tenés que presentar, llevarlo acá, presentárselo a los medios y todo eso.
Nacho: También hay que tener en cuenta que el tiempo que tenemos nosotros para hacer UN tema todos juntos, lleva su tiempo. Pasa eso.
¿Les molesta, o lo siguen tomando como un elogio, el hecho de que todavía los comparen con Os Mutantes o Syd Barrett?
Nacho: ¡Está perfecto, está perfecto! A mí me encantan Os Mutantes, me encanta Syd Barrett. A mí no me jode para nada. De hecho, ahora estamos mandando un tema para un compilado de “Os Mutantes en castellano”, que va a salir en Brasil. Así que imagináte… volví a escuchar los discos ellos empecinadamente y a divertirme nuevamente.
Marce: También son como referentes de culto ¿viste? Si vos decís: “ah, tal banda suena como a Os Mutantes”, la mayoría de la gente va a decir: “¿Y eso qué es?”. Y Syd Barret lo mismo. Pink Floyd es gigante, pero él no. Es muy de culto eso. A mí de pronto no me joden las comparaciones, pero podemos decir que te tira para el lado del under y de los melómanos; de la gente que escucha mucha, mucha música. Estaría bueno que capaz nos comparen con, no sé… ¡con Roxette!
Ustedes son una banda versátil y creativa en cuanto a ideas musicales. El hecho de “adoptar” la psicodelia como referente ¿se sienten más cómodos en ese contexto?
Marce: Yo creo que la experimentación es la base de nuestra música. El juego, la experimentación de estilos, de sonidos, de armonías, de melodías y de ruido todo entra ahí. Tampoco somos ni a palos experimentales en el sentido de música posmoderna, no somos ruido, tenemos melodías pop.
Nacho: Igual, tampoco me casaría con la psicodelia. De repente a mí me encantan los Ramones y esa forma de hacer música. O sea, como que está bien, a full, hay un costado psicodélico y de juego… pero hay otras cosas.
¿Les gusta tocar en vivo?
Nacho: Sí, es la sorpresa. Ahora estamos en un momento de presentar el disco, tocando mucho y ensayando. Éste año estuvimos como repitiendo una lista de temas y nos dedicamos de lleno a eso, no estamos componiendo. Por ahí estamos en un momento no muy creativo y los recitales vienen a ser como una sorpresa. Igual, cada recital es distinto y eso…
Marce: (lo interrumpe) ¡Es lo único que tenemos hoy por hoy! Los ensayos se tornaron un toque repetitivos éste año y, nada, te juntás a ensayar y tocás los temas una y otra vez. Pero en vivo en distinto, está la gente, lo estás sacando para afuera; es lo más. El en vivo creo que es la razón, para mí, de estar en la banda.
¿Y se acuerdan el lugar más bizarro en donde hayan tocado?
Marce: Como en un… no sé como decirlo… en una ex fábrica de aparatos de luz (¿?) que era una especie de balconcito… ¡no te sabría explicar! (risas). Por empezar, no se nos veía. El sonido era muy raro… ¡pero estuvo bueno! ¡Ah! Era en la fiesta de aniversario de una casa de luz. Y bueno, nos invitaron a tocar ahí y, nada… ¡nosotros vamos a tocar a donde sea!
¿En qué disco de la historia de la música les hubiese gustado estar o participar:
Marce: Estemmm… “Casa Babylon” (Mano Negra)
Nacho: Ufff, no sé… ¡me cagaste!
Puede ser cualquiera…
Nacho: Creo que “Stoned & Dethroned” de The Jesus & Mary Chain. Ahora, hoy, día de lluvia te digo eso. No sé, ¡de repente me imaginé que grabar ese disco hubiese estado bárbaro!

