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El universo encontrado de Los Natas
Acostumbrados al ritmo agitado, para Los Natas el 2007 prácticamente fue como cada uno de los diez años anteriores: nuevo disco, fechas casi todos los fines de semana en Argentina y una gira europea.
Entrevista a Walter Broide, baterista y cantante de Los Natas.
Tras una breve pausa, en febrero de este año el grupo pareció haber retomado la periodicidad habitual de sus conciertos y tiene planeado transformar muchos de sus shows en verdaderas fiestas.
¿En qué consiste el ciclo Motoclub Los Natas que arrancó el 8 de marzo en Niceto Club?
Consiste en realizar una
verdadera fiesta rockera, donde además de tocar nosotros, le daremos
espacio a las bandas que nos gustan. Además, buscaremos darle una identidad
como fiesta más allá de los conciertos. La idea es que cada vez vengan
diferentes Djs, que hacia la madrugada toque alguna banda, y experimentar
un poco más. Así que esa es la idea: buscar una identidad de fiesta
para que la gente, además de reventarse la cabeza, luego pueda disfrutar
de una fiesta. Y que esta continúe más allá de Los Natas: por ejemplo,
cuando el grupo esté de gira, también habrá fiesta.
Además de la periodicidad, que será una vez por mes (al menos esa es la intención), ¿en qué se diferenciará del ciclo Viernes Verde que venían haciendo?
Que más que un show del
grupo Natas, será una fiesta con Los Natas. Además nos enfocaremos
en presentar distintas bandas de Sudamérica, cosa que hasta ahora casi
nunca pudimos hacer. En la primera tocará Guachass de Uruguay, y más
tarde queremos traer a bandas de Chile y tal vez de Perú, además de
algunas viejas glorias argentinas como Jesus Martyr… Una cosa que
venía pasando en los viernes verdes es que apenas terminaba
el show, la gente tenía que irse obligada, era muy corta mambo. Fue
por eso que se nos ocurrió gestar una fiesta, y esta vez con el apoyo
de Niceto. De esta manera nos aseguramos que la joda se extenderá hasta
entrada la madrugada y que la gente que pagó la entrada tenga un lugar
rockero para compartir con nosotros.
Sumando la fiesta y el último disco, van a dejar definitivamente asentado por dónde va el sonido del grupo y cuál es el “universo actual” de Natas; porque al grupo siempre se lo catalogó como parte del "stoner rock", y si bien ustedes por sonido y por intereses extra-musicales se sienten cercanos a Kyuss y otros grupos de esa escena, intuyo que exceden dicho rótulo. Una muestra es que el disco citado comienza con la canción Ámame petiribí de Pescado Rabioso, la legendaria banda de Luis Alberto Spinetta que no es precisamente “la” referencia de los grupos stoner. Y como la fiesta (de acuerdo a la información disponible en vuestra página de internet) promete arrancar desde mediados de los ’60 con viajes psicodélicos por la ruta del sonido valvular y saturado, se me ocurre que en esos encuentros quedará claro (por si quedaba alguna duda tras escuchar sus discos) que en el universo de Los Natas hay stoner rock, pero también Pappo, Ministry, MC5 y Led Zeppelin.
Bueno, yo creo que Natas
hace música desde un lugar bastante propio. Yo me imagino que si le
pasás la lupa, vas a encontrar parecidos a miles de cosas. Pero, sinceramente,
te digo que aprendí que la música, sobre todo el rock, no es solo
lo que tocás sino también cómo lo tocas, tu propia interpretación
de cómo encarar el sonido. La etiqueta “stoner” nos supo encajar
porque enganchamos en el circuito americano, justamente el de Kyuss
y esas bandas, y la verdad es que nos dio igual: fue una gran familia
que nos enseñó a rockear y a descubrir nuestro propio poder. Lo demás
se fue dando y fuimos encontrando la identidad con los años.
Queda claro que vuestro sonido es valvular y que tiene al rock de los ‘60 y ‘70 como referencia.
Sí, más que nada porque
son “instrumentos” que te permiten justamente ser más transparente.
O sea, no es un transistor que si lo tocás fuerte, despacio, contento,
enojado, triste o eufórico suena igual. La válvula deja ver, aunque
parezca un detalle de drogadicto (Risas). Te representa muchísimo más.
Te deja ser quien realmente sos.
Permite regular intensidades de sonido.
Sí. A la mayoría de la
gente que escucha música le importa un huevo todo eso, pero los que
estamos en esto podemos diferenciarlo.
Están preparando un disco
para este año. Contame un poco.
¡Uh!, muy contento con el
disco que se viene. Prácticamente está listo: lo estamos dejando macerar
para que largue la jalea (risas). Si Dios quiere, lo vamos a grabar
en mayo, una vez más producido por Billy Anderson, como para terminar
la “trilogía del sonido de Billy” (Risas. NdeR: los otros dos discos
son Corsario negro, 2002, y El Hombre Montaña, 2005).
¿Cuándo estará en las disquerías?
Mm… No lo sabemos bien.
Lo bueno es que ya tenemos todo cerrado a nivel “release”, compañías,
etc.: cada vez se hace más fácil. Aparte lo sacaremos en todo el mundo
al mismo tiempo: es una alegría.
¿Cómo se llamará?
Quizás se llame El nuevo
orden de la libertad y venga acompañado por una pequeña película
que estamos haciendo con un amigo. Para Estados Unidos y Europa, saldrá
en CD por Small Stone, y en Argentina por Oui Oui. Y el sello Nasoni
de Berlín lo editará en vinilo.
¿Cómo es lo de la película?
Es un proyecto bastante avanzado
que estamos haciendo con un amigo. Está filmada en 16 milímetros y
hay algo en HD. Calidad tiene… Como los discos, también partimos
de una sensación y fuimos plasmando varias cosas. Es muy visual, muy
colgada… Algo actuada.
Si lo editan, ¿podrá verse en el mismo CD, en un DVD, en un CD aparte?
Yo creo que aparte, en un
DVD profesional. Y en CD estará la música del disco nuevo, y todos
los videos más algunas fotos. Es la idea, al menos.
Al margen de tocar en el ciclo Motoclub, ¿tienen fechas o giras de las que me puedas adelantar algo?
Estamos cerrando fechas en
Chile y a Uruguay vamos el mes que viene por primera vez. Habrá una
gira por los distintos barrios de Capital Federal y alrededores, iremos
a algunas provincias. Y en octubre estaremos en Europa durante un mes
y medio.
Tendrán otro año agitado, y de viajes y de rutas.
Y esperamos que nunca se detenga.
