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Expulsados
Después del éxito de “Museo de cera”, el grupo decidió rendir homenaje a sus canciones favoritas en “Altoparlantes 2”, un compendio de covers ajeno al punk en donde el repertorio corre por cuenta de grupos de los ’50 y ’60.
“El punk tiene ahora el lugar que se merecía”.
“Too tough to die”, y una foto de Johhny Ramone. La remera que Marcelo, guitarrista de Expulsados, tiene puesta para esta entrevista, confirma algo que la banda no se molesta en ocultar: su pasión por Ramones. A lo largo de su carrera, el cuarteto fue gestando discos en donde la influencia de Joey, Johnny, Marky y Dee Dee está más que presente. Expulsados nunca negó esta herencia musical y estética, pero tampoco se conforma con ser vistos como los Danger Four del punk neoyorquino. Quizás eso mismo explique la selección de canciones de su nuevo trabajo, “Altoparlantes 2”, un seleccionado de ocho covers en el que rinden justo homenaje a canciones de los '50 y '60. The Who, The Beach Boys, Del Shannon, The Chiffons... ¡hasta la canción del show de La Pantera Rosa! Todo procesado a través del estilo “expulsado”, claro. Así, según atestigua Sebastián, cantante de la banda, estas versiones no desentonan ni suenan forzadas en los shows al lado de sus propias composiciones.
Hay algo que resulta llamativo del repertorio de este disco. En vez de canciones de grupos punk, que sería lo más esperable, hay temas de Beach Boys, Del Shannon, Hermann Hermits… ¿Cómo armaron esta selección?
Marcelo: La selección vino por el gusto nuestro por las bandas de esa época, no tiene mucho más misterio. Hacer covers de bandas punk es algo que esperarían todos y a Sex Pistols y Ramones nuestro público los conoce, y la idea es que descubran cosas.
¿Es también la manera de sacarse de encima el estigma de ser vistos solo como una banda punk?
Sebastián: No, porque ese estigma para nosotros no es tan “estigmático”. Reconocemos que Ramones es nuestra gran influencia y lo tomamos como el camino para hacer lo nuestro. Nosotros mismos nos sorprendimos con el resultado de las versiones llevadas a nuestro estilo, y el contraste es mayor al que hubiera sido si hacíamos temas de una banda de punk. Fue también un aprendizaje, porque tuvimos que interpretar, traducir y crear encima de algo que no es nuestro.
¿Ven un crecimiento hacia una banda más madura a partir de “Museo de cera”, su anterior trabajo?
Sebastián: Es una cuestión natural de crecimiento, no sé si musical porque eso es muy relativo, pero sí es el de una persona y las cosas que hace. Ya no te conforma lo que hacés y entonces buscás otras alternativas u otra forma de hacer lo mismo, porque terminamos en canciones al fin y al cabo.
Antes hablaban de que no están estigmatizados con la herencia de Ramones. Ustedes tienen un trato muy especial con Marky Ramone, su baterista. ¿Cómo llegaron a eso y cómo conviven con ser parte de su banda cuando sale de gira?
Marcelo: La relación viene por un par de cuestiones, principalemte porque el manager que teníamos en aquel entonces era la persona que lo traía a tocar. A Marky le gustó la banda y en un momento surgió tocar acá con él, y terminó proponiéndonos ser su banda para girar por Europa y otros lugares. Obviamente, somos una banda que se conoce todos sus temas de pies a cabeza, pero más allá de eso lo hacíamos porque nos brota y eso él lo vio. Es una experiencia muy linda la de tocar con un tipo que fue y es tu ídolo. Me pongo a pensar y cuando yo tenía un año, Ramones grababa su primer disco y de repente estoy en el escenario, me doy vuelta y lo veo ahí atrás tocando la batería, es muy fuerte.
En este último tiempo, pareciera que el punk tiene en Argentina una aceptación mucho más masiva que en décadas anteriores. El año pasado en Obras Violadores y Cadena Perpetua celebraron los 30 años del género, y ustedes ahora están en un lugar que es difícil de imaginarlo en los ’90. ¿Le encuentran alguna explicación?
Sebastián: Es un espacio que el género se merecía. Si pienso lo peor, vino por una moda, porque vos vas caminando por Santa Fe y ves en las vidrieras remeras de Ramones que salen 100 pesos. No sé si viene por ese lado o si es una aceptación por parte de los medios y la gente hacia el género. Venga por donde viniese, el resultado es bueno porque lo pasan en la radio y en la tele, es la música que nos gusta y lo vemos como un reconocimiento post mortem a muchísimas bandas.
Marcelo: Lo que cambió también es el compromiso de las bandas. Había una cuestión ideológica y todo lo que quieras en su principio, pero veo que ahora las bandas son más responsables en lo que quieren hacer tanto en lo musical como en la manera de moverse.
¿Creen que durante mucho tiempo se subestimó lo que podía decir o proponer una banda punk tanto en música como en mensaje? Hay bandas como ustedes que parten de Beach Boys, Del Shannon…
Marcelo: Lamentablemente el prejuicio existió y sigue estando, tal vez en menor medida, pero siempre te van a mirar como “una bandita punk”. También depende de las bandas y lo que quieren hacer, es responsabilidad de cada uno mostrarlo.
Sebastián: El tema de los géneros es muy variable. ¿A los Beatles les ponés una distorsión y qué música queda? ¿Y si le sacás la distorsión a los Ramones? Termina todo en una cuestión en la que prevalece la canción. Si son buenas, el estilo es una consecuencia, el camino por el que expresás el mensaje. Pero tenés razón, cuando recién empezábamos íbamos a hacer giras por la costa y tocábamos en balnearios. Cuando nos preguntaban qué música hacíamos, decíamos “rock” porque sabíamos que si les decíamos “punk” no tocábamos en ningún lugar. Después hacías dos canciones y te terminaban cortando la corriente (risas). Por suerte nunca tuvimos esa idea loca de “hagamos otra cosa porque esto no funciona”.
Una de las premisas que tuvo el punk inglés en los ’70 era estar en contra de “la vejez”. Los Pistols odiaban a Pink Floyd por considerarlos “maduros” y “adultos” y sin embargo decidieron volver a los escenarios el año pasado. ¿No es contradictorio?
Marcelo: Lo de la vejez fue una bola de nieve de los medios por todas las muertes prematuras de algunos músicos y otros que no lo eran tanto (risas), pero es una tontería. Está el caso de Ramones, que en sus últimos discos tienen canciones increíbles que no podrían haberlas compuesto diez años antes. Es más un slogan publicitario que otra cosa.
Sebastián: Convengamos que toda la movida que se armó en torno al punk inglés no sé si fue tan genuina como la que surgió en Nueva York. Fue algo mucho más armado y la gente tomó eso más allá de la música.
Marcelo: Estaban los Sex Pistols, pero también había bandas super politizadas como The Clash, otra cosa ajena a ese slogan.
Sebastián: Se excedió lo musical y se armó toda una imagen alrededor. Está buenísimo que ellos sigan tocando porque ahora esas canciones se van a poder apreciar sin todo ese circo que tuvieron alrededor en su momento.
Del primer volumen de Altoparlantes a este pasaron varias cosas. De una edición limitada a ser un disco que se consigue en todo el país. ¿Cómo encaran el año a partir de esto?
S: En realidad el primer alto nunca se pensó en editar. Fue un disco grabado en casa que se filtró y dijimos “bueno, ya que lo tienen todos, hagámoslo bien”. A este ya teníamos planes de editarlo y psaron muchos años, pero la idea siempre fue de no darle más trascendencia de la que tiene. Es un disco de versiones, hecho para disfrutarlo nosotros grabándolo y la gente cuando lo escucha. Pero siempre fue un extra, no es parte de la discografía, si querés. Ahora en agosto empezamos a grabar disco nuevo, y en este tiempo hacemos recitales en los que presentamos algunas de estas canciones. Está bueno porque dentro de un show no desentonan.

